Ninguna épica, ninguna obra de teatro… ningún libro, ninguna canción… nada, nada me preparo para esto. Estar junto a ti resulto el mas cautivante y desafiante de todos los retos… es como querer canta bajo el agua, como cantar perfectamente obras como: «el triste». Eres como querer re escribir las obras de Azimov. Es tan complicado creer que estas conmigo y a la par estar sobre la cuerda del trapecio balanceando mi corazón y la razón. Mi corazón de bohemio que ahora solo escribe  para una sola musa. Perdona mi distracción, perdona mi falta, musa mía. Entiende que detrás de toda esta armadura de razón, equilibrio y corrección esta un triste trovador de obras inéditas que intenta hacerte feliz mientras echa para atrás todos sus demonios. Sigo a tientas, a gatas, esperando encontrar el interruptor que cese mis errores y que escriba perfectamente, todo a la vez, a la vez, para vos. Por lo pronto solo puedo decir: mil gracias por estar acá, gracias por venir. Hoy sigo enamorado como la primera vez que mis ojos te conocieron. Eres la primera y la última vez que coincidí con el encanto de amar.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS