La luna y las estrellas

¿Alguna vez has te han ofrecido la luna y las estrellas? O ¿Tú las has prometido? Sí la respuesta es negativa para las dos, pero las vez y las sientes, es ahí donde debes luchar con el corazón y el alma, eso me sucedió a mí con la mamá de mi mejor amiga de la infancia ¿Qué loco, no? Pero quienes somos nosotros para decir de quien enamorarse cuando es adolecente, posiblemente es una etapa, algo fugaz, pero no siempre llega hacer una etapa o algo fugaz y más si es correspondido ese sentimiento, entramos en una pelea interna ¿Qué puede más la moral o el deseo de dejar de sentir lo que sentimos en el alma?

                                                 Capítulo 1 ¿Qué rayos pasó?

Cuando hago tarea tengo una vista increíble que me hace pensar demasiado, es uno de esos pocos momento que puedo pensar fuera de la realidad, pensar como cualquier chica universitaria promedio en mi crush ya sea el cantante famoso, el actor o persona influencer del momento o la mamá de tu amiga, espera…¿Qué? Eso sí que está sobrevalorado y es un recuerdo que quisiera conservar siempre por muy bueno o malo que haya sido.

Les contare cómo sucedieron las cosas…

Cuando era niña teníamos unos vecinos que se volvieron parte fundamental de la familia, al igual que nosotros también se conformaban por tres miembros, nuestros padres fueron padres muy jóvenes así que se entendieron muy bien, pasábamos la mayor parte del tiempo jugando con Lucia la hija de Diana y Robert, los vecinos.

A los 5 años nuestros padres nos llevaron a un curso de natación, me fascino el deporte, es como si mi cuerpo se conectara con el movimiento del agua y fuéramos uno mismo, gracias a ese sentir hizo que aprendiera rápido y fuera veloz, recuerdo que el entrenador hablaba con mamá.

-No la deje de traer señora, tiene un gran futuro si sigue en este deporte, tiene talento natural.

Cuando mamá se acercó a mí me abrazo y sonrío, mire por encima de su hombro que le decía lo mismo a la mamá de Lucia, su mamá solo la miraba sonriendo.

Además de ir a natación, íbamos a la primaria juntas y hacíamos todo tipo de actividades juntas, incluso fuimos una de las mejores parejas de relevos en natación infantiles y juveniles, haciendo y rompiendo records en nados de 200 y 400 metros, hasta segundo año de secundaria.

Un día Lucia y su familia se mudaron de ciudad por el trabajo de su papá, pensé que no volveríamos a nadar y hacer otras actividades juntas. Seguimos en contacto los primeros meses desde su partida, ahora estábamos muy conectadas por las redes sociales, que ironía.

Al pasar a preparatoria ¿Quién no recuerda esos años como una de las mejores etapas de su vida? Si no experimentaste en la secundaria tienes una segunda oportunidad de hacerlo aquí y no pasar el ridículo en la universidad. Comienzas con las “reuniones entre amigos, convivios, algo tranquilo” donde tomas, pruebas drogas, te besas con tres o cuatro, llegas a tener relaciones sexuales, haces el ridículo ebria; ya sea cantando, llorando, echando pleito con todo el mundo, le ruegas al que no tienes que rogarle, te besas con el más feo, en fin entre tantas cosas más que hacen los adolescentes. Pero no todo es experimentación y perdición hay algunos alumnos que tienen otros pensamientos si aspiras a entrar a una buena universidad.

Eso es lo que sucedió entre Lucia y yo, el cambio de ciudad le dio más libertad para explorar el mundo, reuniones, salidas, conciertos, entre tantas cosas, mientras que yo me enfocaba más en mis responsabilidades. Así que dejamos de escribirnos de estar al pendiente una de la otra el alejamiento fue mutuo.

Después de 2 años aproximadamente de no saber de Lucia y su familia, me enteré que regresaron a la ciudad y ¿Cómo me enteré? La vi en la entrada de la escuela buscando los salones de clases, ese cambio de ciudad le torno bien a su personalidad vibraba una personalidad liberal. Antes de entrar y verla sucedió algo extraño que me tuvo un poco inquieta, que no pare de pensar en ello. Cruzando el estacionamiento vi una mujer muy bonita que se alejaba de la entrada de la escuela, alcance a ver que ella me miro y conectamos la mirada, parecía que la conocía de toda la vida. No la perdí de vista hasta que se esfumo entre los carros de la calle.

Volviendo a Lucia, verla parada en la entrada provoco una reacción de asombro en mí.

-¿Qué salón es el que está buscando? Pregunte detrás de ella.

Voltea y me dice -el salón de ciencias, sin dejar de mirar su hojita de guía.

Espere un momento a que levantara la mirada, al no responder se vio obligada a mirar quien quería ayudarla.

-¿Sabe dónde queda el salón de ciencias?, ¿Lisa? ¡Lisa! Grito, dándome un fuerte abrazo.

-¿Por qué no me avisaste que regresarían? Pregunte toda indignada.

-Fue inesperado nuestro regreso, no tenemos mucho por aquí, dijo.

-Tranquila te ayudare con lo que más pueda, ahora hay que apurarnos nos toca con el señor Ciens. Comente

-¿El señor Ciens? Lo dice un poco confundida.

-Jajajaja camina o nos dejará que hagamos limpieza o cualquier otra cosa después de su clase.

Al llegar al salón de clases los compañeros se sorprendieron de verme llegar con alguien y comenzaron a susurrar y preguntar entre ellos.

-¿Acaso es Lucia? ¿Tú compañera de relevos de la infancia?

-Vamos a ser una bomba en las competencias estatales, dice el capitán del equipo de futbol americano, viendo de una manera muy coqueta a Lucia.

Lucia se apena por la forma que la miro pero al instante le regreso la mirada a Ethan, el capital de futbol americano. En eso entra el profesor.

-Buenos días chicos, guarden silencio, comenzará la clase, ¡oh! Antes, conozcan a la nueva estudiante Lucia Jones… ¡Que novedad! otra gran deportista en este grupo lo dice de una manera “entusiasta”

El profesor Ciens estaba indicando el tema que estaríamos viendo dentro de las siguientes clases sobre la herencia y genética; el ADN, los cromosomas, los genes y la Ley de Mendel, todo lo estaba escribiendo y explicando. Me di cuenta que no puse atención cuando Lucia me hablaba para ser compañeras del trabajo final que estaba pidiendo.

Lo único que hice fue recordar exactamente lo que había sucedido en el estacionamiento, si aquella persona también me había mirado o había sido producto de mi imaginación.

Espera, espera, reaccione por un momento de realidad, nunca la había visto, eso indicaba que había ingresado un alumno nuevo a la preparatoria. Miro a Lucia que me estaba hablando, un alumno nuevo que resulto ser mi mejor amiga de la infancia, entonces eso quiere decir que es su mamá, con esa frase regrese a la realidad.

-¿Qué pasa? Lo dije desconcertada.

-¿Llegas a perderte muy seguido en clase? Dice Lucia un poco sorprendida.

-No, no, es la primera vez, aún no logró creer que están aquí, lo digo con una sonrisa en el rostro.

Lucia me mira sonríe y regresa la mirada al pizarrón, mientras que yo regresaba la mirada a la ventana.

La hora de receso fue todo un éxito, todos le preguntaban a Lucia si seguía entrenando natación, porque era suertuda que me tuviera cómo equipo y no como contrincante.

Recientemente había aparecido en el periódico local de la ciudad por hacer el mismo tiempo olímpico de 51 segundos y 70 centésimas en 100 metros estilo libre.

Caminamos hacia el club de natación.

-Eres toda una celebridad, eh Lisa, ¿crees que pueda entrar y podamos hacer los relevos como en los viejos tiempos? Lo dice Lucia.

-¡Lo harás! tienes un buen tiempo, no creas que eres la única que siguió las pistas del equipo de natación de la infancia, le respondí.

-Me superas 3 segundos y medio. Sé que puedes bajar más ese tiempo, me das miedo ¿Sabes?

El regreso de Lucia era perfecto para las competencias estatales que se avecinaban, posiblemente la cede sería en el colegio Montessori. Me dio mucho emoción saber que estaba aquí y más porque esperábamos este momento desde pequeñas, si pasamos a las estatales y nacionales seguramente habría una oportunidad de pasar a las pruebas para competir en los juegos olímpicos. Pero antes teníamos que ser seleccionadas en el equipo de natación de la escuela aunque pudiéramos competir individual era un requisito encontrar una pareja de relevos. Al cruzar la puerta del club de natación Lucia quedo admirada por lo que vio.

¡Wow! Se detuvo un momento. –Sí que eres popular, quién lo diría Li. Volteó a verme.

Me sonroje tanto que no dije nada por un par de segundos. Lo primero que se asomaba en la entrada del club era una lona de mi entrenador conmigo y las múltiples medallas que había ganado en los últimos meses.

-No estaba de acuerdo con la idea de que la colocarán ahí, el entrenador insistió y me convenció de ponerla después de unas cuentas charlas pero solo durara una semana ese fue el trato. Dije al final.

Aunque debo admitir que a su vez me hacía sentir orgullosa, de tras de cada uno de los triunfos era mucha dedicación, disciplina y trabajo duro, no había sido fácil llegar hasta donde estaba y sabía que faltaba mucho más.

-Lo mereces Li, siempre has trabajo muy duro. Dio unos pasos atrás para poder darme un medio abrazo y caminar juntas por el borde de la piscina. – ¡Está muy mona su piscina! Termino diciendo.

Me provoco mucha risa como se había expresado de la piscina. A lo lejos se escuchaba una voz.

-Lisa es hora de cambiarte, a calentar y darle. Era el entrenador mientras se acercaba a nosotras.

-Entrenador, ella es Lucia, quiere saber si puede hacer la prueba para entrar al equipo.

-¿Lucia Jones?, Lo dice sorprendido.

-Así es entrenador, mucho gusto, le dice extendiéndole la mano.

-No sería necesario que ninguna de las dos hiciera la prueba, están dentro, si de pequeñas arrasaron con los campeonatos juveniles y siguieron entrenando no puedo esperar que puedan hacer ahora, además Lucia recibí una carta de recomendación de tu amiga entrenadora, estoy ansioso por verlas nuevamente en los relevos de 200 y 400 metros, haremos historia chicas de eso estoy seguro. Lo dice muy confiado.

Las dos nos miramos emocionadas, mientras llegaban las demás chicas que estaban en el club de natación.

-Bueno pensándolo bien, si les aplicare la prueba para ser justos con estas chicas que son bastantes buenas también, así que vayan a cambiarse y ven todo de ustedes como si fueran ya las estatales. El entrenador se dirigió a las compañeras que acaban de entrar. -Chicas a cambiarse todas, la prueba comenzara en 10 minutos. ¡Deprisa! Concluyo yéndose a su oficina.

Todas nos dirigíamos a las duchas sonriéndonos en forma de saludo, fuimos las ultimas en salir de los vestidores para mojarnos antes de entrar a la piscina, aproveche ese momento con Lucia para darle un breve resumen de quiénes eran las otras chicas con las que íbamos a competir. Abrí un poco la regadera para que hiciera ruido el agua, Lucia también abrió la suya. El agua estaba tan agradable que comenzamos a relajarnos.

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