Levantándose un día de la cama, no pensó en los quehaceres. Ropa puestas y equipaje a cuestas salió por la puerta sin miramientos. Ignorando incluso el camino dejado atrás antes por otros caminantes; Dejando volar la mente y siguiendo con la mirada el rastro de plumas caídas del Halcón mientras que las piernas seguirían con pasos continuos. Fue así como un día estuvo y luego ya no. Resuena en nuestras mentes ¿Quién habrá sido el viajero? mientras agarramos las maletas.
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