La visi贸n evoca penumbras que inhiben todo reflejo, calambres que retuercen las dudas, atravesando el viento artificial. Lo muerto ha resucitado de antemano, sobre trazos fundidos en la tenue tarde de oto帽o, destellos azules dibujan los signos que disimulan una ausencia.
La gracia se ha perdido, el intento inm贸vil frente a s铆. Se siente obsoleto, nebuloso y lejos de la voluntad que la esencia del instante 煤nico provoca. Burbuja que filtra la nostalgia de cada pulsi贸n sobre finales vistos, revueltos y arrugados. Pero en esa claridad aparente, aquello que en el tiempo se defina somete a la abstracci贸n, al desapego de caer con los parpados cansados que sostienen gotas de imagen. Dejando fl谩cidas las carnes que se desmoronan sobre sus demonios. Personificaciones so帽adas se posan y juegan con sus lenguas sobre los l贸bulos que se erizan al tacto. Habitar el constante desquebraje de caos sobre estructurales direcciones que nos convocan al naufragio del sentido. Las creaciones de las manos, solo son divisibles entre la linealidad que circunscribe l铆mites de valor sobre partes constituyentes, las que enriquecen la multiplicidad de disciplinas que proyectan la racionalizaci贸n de existir.Sumergido en liquido ufano se abraza con la cara 煤nica de la oscuridad. En el calor de ese abrazo asfixiante se percibe como desorden de propiedades a relacionar, entendido como proceso emergente que modela la creatividad constante. Creativos e impredecibles al igual que marcas del lenguaje, que me regala el instante en el que se comprimen los sentidos sobre esa mezcla que posee en su interior, materializaci贸n cristal, innumerables detalles que se pulen con caricias de experiencia, develando tonalidades que envuelven la lente, decir con los ojos roza la verdad.

Caballero de tonos sangrantes, de dedos desnudos que coloca a su andar, se desliza a salto de una pierna sobre la calle oscura, entre irregularidades de las baldosas espera el apoyo de una figura. Aquella se enternece en la queja que sus sonidos vocales emit铆an sobre el hueco de la nuca, un deseo emerge en una espera eterna.
Barre los parpados que el sol proyecta sobre la ventana, el ritmo de amor estremece. Al igual que pensamientos, impiden correr agua por el cuerpo. Cuan contradictoriamente deseoso por afligir el alma, como espectador de la propia escena morbosa, contrapuesta viva de la pintura de su vida. Envuelto por una fricci贸n entre los deseos y aquellas manos entrometidas, piensan que conf铆an y sufre una par谩lisis mental, frente s铆 la voz se corta, emociones que arden en la piel y el desgaste que agota la oportunidad de un cambio.
Dimensionar exposici贸n de heridas ajenas que arden como propias. Como querer entender la disposici贸n de los latidos, que impredecibles, reaccionan bajo efecto de sustancias que acciones demandan. Presa de la carne y ahora expuesta a una liviandad forzada. Puedo sentir el aire que atraviesa rasgando cuero, fugaz en suspiros lejanos y alejan aquello que inicio. Entramados que quiz谩 deseo o recuerdo, que no se pierde el trayecto, es definido al vac铆o por pretender estar.La fobia que desestabiliza los d铆as, los corre al ocre h煤medo que despide una atm贸sfera de paredes madera, olor a hojas secas de sol que atraviesan en el confort presente. Punzantes brisas que en una danza con el oxigeno, se deslizan en vueltas sobre giros por una figura de alas infinitas como gu铆a, atraviesan y nunca vuelven a sumergirse.Las acciones se desdibujan constantemente, mutan en el m铆nimo detalle, un impacto enorme que no percibimos, mordaza de ojos tristes con filo en las tripas, las palabras cortan.
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