Un breve poema inspirando en aquella silueta que ya no está, pero que aún pareciera que estuviera allí. Como la sirena que está ansiosa de mostrar su existencia, como el marinero que vaga en compañía de una inexistencia.
Autorretrato y micropoema. Reflexión sobre el deseo de ser nube, bruma, niebla, para no sentir las piedras del camino y amoldarse a sus formas sin más, sin perderse a una misma, y sin herirse.
Tú no quieres alcanzar techos de insensatez coloreando la cordura. Porque desprecias regalos de sabios, adornados con desdén. Porque tú en la maquinaria de imposturas, seduces licencias para desahuciar al “rebaño” que se adentra en lo acertado.
Escucharte recitar, escucharte darle sentido a ese poema A esos poemas. Te amo, y quería decirlo. Te amo. Y más que eso, te adoro. Con esa adoración inmensa con la que puedes adorar la inmensidad del cielo. Y me gustas, y no puedo evitarlo, así como tampoco puedo evitar tocarte o mirarte ...