Cuando Lord Roger extiende su augusta persona en su sillón favorito, su sotana roja forma una especie de voladizo entre sus cuatro nudillos en las rodillas, en el que puedo acurrucarme. Recibe al nuevo embajador de Portuspaña. Es un hombre muy barbudo y de rostro rectangular que le hace un cumplido eterno al aburrimiento. Siento...
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