Me viene a la cabeza nuestra estancia en el centro de refugiados de Alcobendas. Tenía cinco años, y cuando me aburría me gustaba hacer saber a toda la comunidad mis logros. Un día llamaba de puerta en puerta para anunciar, con una enorme sonrisa, que había vomitado. Y los vecinos no podían hacer otra cosa...
Seguir leyendo
53
1