Hay palabras que a veces inventamos para entendernos, como si ponerle nombre a una sensación nos ayudara. Yo le llamo “Síndrome del Hielo Ardiente” a ese juego cruel y hermoso en el que la frialdad enamora, en el que la indiferencia prende fuego. Y lo curioso es que todos, en algún momento, hemos sido víctimas...
Años atrás, viendo Animal Planet con mi abuelo, descubrí que el escarabajo pelotero es capaz de mover más de mil veces su peso… empujando una bola de estiércol. Esa imagen se me quedó grabada y hoy la uso como metáfora de una etapa de mi vida: cuando, por miedo, costumbre o heridas, uno termina empujando...