Leí el otro día que Venezuela es como un gigante que está dormido. Y si lo es, Venezuela es un gigante, pero no está dormido. Lo durmieron, lo maltrataron, lo golpearon y torturaron. Lo amordazaron...
Quisiera tenerte compasión y admirarte, quisiera tenerte en la gloria, pero sólo te odio, te desprecio y te culpo de mi penuria, te aborrezco, te detesto... Porque yo sí quería amarte.
“No hay estética en el suelo que me matará” no es una crítica inmiscuida, ni un viaje prosaico para el entretenimiento: es, de hecho, mi parada de despedida. Una prosa que afila la voz y la obliga a definirse. Apuñala todo señalamiento inofensivo hacia idealizaciones, romanizaciones del extranjero y reclusión del origen. Los referentes literarios,...