Soy Óscar Valente. Hay una fotografía en mi despacho —el 214, en la Facultad de Historia— que a nadie se le ha ocurrido preguntarme por qué está ahí. No es que sea un misterio, exactamente. O sí, pero de esos que la gente intuye que no conviene tocar. Está en la estantería más alta, junto...
Seguir leyendo
46
1