Solo una persona me puede salvar, aunque no lo quiera por ella logro gritar, mis entrañas te conocen, y tu también. Me gustaría que así no fuera pero algo fuerte nos unió, y no se puede atrás volver.
La anatomía de una despedida. A veces, la mayor revelación de nuestras vidas ocurre en el espacio más claustrofóbico: el asiento del conductor de un auto estacionado. El siguiente poema, "Parabrisas", es una autopsia a los vínculos ambivalentes. Nace de ese punto de inflexión exacto donde la paciencia se agota frente al "boicot" de un...