En La Aurora, cuando el barrio recién estaba aprendiendo a ser barrio, no solo heredamos pistas nuevas, casas recién pintadas y parques con árboles todavía flacos. También heredamos perros. La Aurora tenía ese olor raro de las urbanizaciones recién nacidas: cemento fresco, tierra removida, pintura barata y esperanza. Las casas parecían acomodándose en su sitio....
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