Jiho me agarró la muñeca y me arrastró con él en una épica huida. Los chicos acosadores del colegio me habían acorralado contra una pared. No era la primera vez. Intimidar a los estudiantes languiduchos y de menor grado era su pasatiempo favorito. En ocasiones anteriores ya me habían quitado mi dinero e incluso llegaron...
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