En septiembre del año 2000, Lucrecio Yanarico, viejo yatiri de la comunidad Yura, fue designado en una comitiva para respaldar las movilizaciones campesinas, gesta insurgente predispuesta a cercar la urbe paceña. Era un soxtaña, tenía seis dedos en cada mano, y seis en cada pie. Tal anomalía le valió un puesto espiritual en el pueblo....
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