El Acantilado
Informe médico sobre las sesiones de hipnosis regresiva de John Denver, un agente del FBI en 1941. Estas sesiones revelarán un oscuro secreto que amenaza la humanidad.
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El año sin primavera Informe médico sobre las sesiones de hipnosis regresiva de John Denver, un agente del FBI en 1941. Estas sesiones revelarán un oscuro secreto que amenaza la humanidad.
Gonzalo deja su bicicleta aparcada en el porche de su casa. Un unifamiliar modesto de una sola planta con un jardín reducido. Llovía muy poco. Las gotas eran finísimas, casi imperceptibles. Pero decide recorrer a pie los escasos trescientos metros que lo separan del Bar Cabrales. Mientras camina bajo el paraguas, el joven de dieciséis...
EL CASO DEL PERGAMINO EL ENCARGO Aquel trabajo le había llegado de una manera inusual. En estos tiempos de tecnología digital, dispositivos y redes sociales, un pergamino enrollado colgaba de la puerta de su oficina. El detective lo cogió con curiosidad, la puerta entreabierta iluminaba a medias el recibidor, tras un perchero metálico de pie...
Hay curiosidades que deberían quedarse dormidas. Un hombre, hastiado de la monotonía, responde al anuncio de una extraña casa construida “en un punto cósmico”. Lo que prometía ser una simple experiencia se convierte en un descenso hacia lo indescriptible: voces que surgen de las paredes, criaturas que roban el color de la vida y un anfitrión que quizás nunca existió. Entre el deseo de saber y el terror a comprender, Más allá de la cordura nos recuerda que el mayor horror no proviene de lo que vemos, sino de lo que logramos entender.
—Llegaste. —Llegué. —No a tiempo. —El tiempo es ilusión. —El tiempo es precio. —Siempre hablas de precios. —Porque todo cuesta. Incluso lo que crees gratis. —Y tú cobras secretos. —Yo no los inventé. Solo los administro. —¿Cuántos me quedan? —Tres. —¿Tres qué? —Tres susurros. Tres miradas. Tres verdades que aún no viste. —No quiero verdades....
La noche en Rávena olía a agua detenida y a incienso viejo. El Palacio de Teodorico, iluminado por antorchas indecisas, parecía un sueño mal conservado. En el centro del salón, sobre mármoles que reflejaban la luna como si quisieran devolverla al cielo, cinco figuras se materializaron como un mal chiste de la eternidad. El primero...
Pese a lo intempestivo de las horas y lo inesperado de nuestra visita, el señor Torre nos recibió a mi asistente y a mí con una amplia sonrisa. Debido a mi artrosis, yo solía caminar apoyado en mi bastón y en Viktor, motivo por el cual no me pasó inadvertido el leve tirón de retroceso...
Lo peor no fue perder las piernas. Aquí no hay escaleras que subir o bajar y hace mucho que me acostumbré a la penosa tarea de arrastrarme de un lugar a otro. Lo peor tampoco fue perder los dientes, pues el sustento que nos proporcionan se reduce a líquidos que sorbemos mediante tubos flexibles. Lo...
Lo primero que recuerdo es el humo. No el humo de los tabacos comunes, sino un humo denso, agrio, que subía en tiras como si alguien fuera desenrollando una tela y la dejara caer sobre la mesa. Había lámparas bajas. Había papeles doblados, montones de hojas con bordes chamuscados y sobres sin remitente. En un...
Hoy, reflexiono sobre mi vida y mis recuerdos, comenzando con mi infancia en San Jerónimo de Antioquia y el amor que encontré a los 18 años, culminando en un matrimonio duradero. Narro un viaje a Japón para conmemorar nuestros veinticinco años de unión, destacando momentos en Tokio, como la visita al templo Senso-ji y la renovación de votos bajo los cerezos en flor. Sin embargo, mi historia toma un giro trágico cuando entró en coma durante diez años, siendo consciente de la inefable situación de mi familia. Al final, mi esposo se despide con ternura recordando nuestro viaje a Japón, mientras mi familia se enfrenta a mi inminente partida; al despedirme, evocó la imagen de la primavera sin primavera.
“En cada sombra late un secreto, y en cada secreto, una luz que solo el valiente se atreve a mirar.” El viento del otoño arrastraba hojas secas por las calles adoquinadas de Golham, una ciudad gris, recostada junto al río Miskatonic. Desde su departamento de alquiler, en un tercer piso húmedo y con olor a...
En 1928, el erudito húngaro Arpad Kézmarok publicó en Leipzig un tratado mínimo, apenas veintiséis páginas, titulado De los juegos infinitos y su degeneración en artificios repetibles. El texto pasó inadvertido en su época, salvo para un reducido círculo de lectores que, según se cuenta, lo comentaban en reuniones privadas donde se mezclaban filólogos, matemáticos...