Seis meses caminando en círculos alrededor de los recuerdos, de sentir el miedo respirándote en la nuca, de tanta soledad, del vacío que dejan las personas que sabían llenarlo todo de ternura, de amor incondicional, de esa maldita seguridad de que en sus brazos todo estaría bien y ya no están y eso duele como se supone que tiene que doler.

Seis meses intentando ser el mismo, hacer lo correcto, resistir cada estocada como si no te parecieran suficientes tus heridas, y sigues desangrándote por dentro lentamente, sin que nadie lo note, sin que nadie pueda luchar contigo o por ti, sin que el mundo gire como giraba hace seis meses cuando no podías imaginar este destino.

Seis meses de coraje y valentía que no te alcanza para llenarte los ojos de alegría, allí estás con tu mirada triste y tu sonrisa rota, perfecto desde este rincón donde te miro pero irremediablemente fracturado por las cosas que te callas, por lo que querías vivir y no has vivido, por la ausencia del centro de tu universo y por todo lo que has sobrevivido.

Seis meses avanzando paso a paso sobre las espinas, sobre el fuego que es la vida, sobre personas (como yo) que no alcanzan a llenarte los pulmones de algo vivo, pero tienes la nobleza de sentarte a desmoronar futuro, a desnudar heridas y a abrazar desastres (como yo) como si valieran la pena cuando no valemos ni un puto duro.

Seis meses lesionado del lado izquierdo de tu pecho, convencido de que nada nunca más será lo mismo, y es así, ya no hay camino de retorno, solo queda abrir el cajón de los recuerdos y aferrarse a eso que alguna vez le dio sentido a las batallas que luchabas creyéndote invencible, a una sonrisa, a un abrazo que ya no recibes pero que llevas tatuado en el alma.

Seis meses de guerrear contra ti mismo, que cruel puede ser ese enemigo que te apunta en el espejo, el peor de todos, el de la sangre más fría, el de los sueños más rotos, cuánto daño te ha hecho desde entonces pero cuantas cosas has aprendido, no te dejes vencer por la mentira de sentirte vencido, tú más que cualquier persona del planeta sabes ganarlo todo después de haber perdido.

Seis meses creyendo que eres liviano, un diente de león frente a un soplido, una batalla más en esta guerra, una verdad sin dirección y sin sentido; no sabes que eres el misterio más bonito, no sospechas que tienes en el pecho el tesoro al final del arcoíris, no imaginas que hay una galaxia en tus latidos, en tu mirada un infinito y una luna que no olvido.

Seis meses tiene tu corazón caminando con muletas, el camino bajo tus pies desapareció y el rumbo de tu barco es tan incierto, extrañar demasiado desorienta, agota lo mejor de tu sonrisa, inválido de amor y lleno de carencias te preguntas por qué aún sale el sol en tu cornisa.

Seis meses inundados de silencio comprando resistencia en las esquinas, sé bien que al por mayor ya no la venden pero guardas un poco cada día, por eso del temor de que al siguiente no te quede más que abrir la herida.

Seis meses tengo yo por accidente observando de lejos tus matices, viviendo de costado tu existencia, estando junto a ti sin que lo entiendas, queriéndote como se quiere a lo completo, entregándote lo poco que me queda.

Seis meses escribiéndote a capítulos haciéndote mi personaje favorito, inventando una historia en lo secreto de todo lo que has sido sin saberlo, besándote los defectos, abrazando tus lugares especiales, once párrafos escritos a fuego lento y de punto y aparte tus lunares.

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