29 de Octubre 2017
Familia y amigos entran y salen de casa. Montones de emociones y lágrimas durante todo el día. Es una decisión difícil, pero la hemos tomado desde hace tiempo Patri y yo. Tenemos el sueño de vivir en el Caribe, queremos montar un Chiringuito en arena blanca y agua cristalina.
Se acerca la hora en la que Pau, amigo del gym, nos pase a recoger para llevarnos al aeropuerto. A las 06:40 cogemos vuelo rumbo Ciudad de Panamá, un viaje que cambiará nuestras vidas. Pau ya está abajo esperándonos, miro a Patri y nos abrazamos, solo con mirarla sé que la aventura empieza de verdad. Tengo muchas expectativas puestas en este viaje. Es la hora de bajar por última vez del piso de Rambla Catalunya, con lo que me costó encontrarte, han sido 5 años geniales, te recordare siempre.
Hemos llegado con mucha antelación, hay que hacer los papeles de Nailah. Todo correcto, ningún problema. Ah sí, me roban el paquete de tabaco aprovechando que tengo que coger a Nailah para pasar por el arco de seguridad…. Vaya tela!!
Ni un maullido en todo el viaje, parecía que ya lo había hecho 100 veces. Empiezo a pensar que me escuchaba cuando le explicaba lo que iba hacer.
30 de Octubre 2017
Llegamos antes de tiempo a Tocumen, aeropuerto de Ciudad de Panamá. Nada más llegar a la cinta de equipaje viene una chica y se me lleva a Nailah. Nunca había visto esa mirada en ella, nos miro como si la fuéramos abandonar, soltó un maullido que creo que nunca lo olvidaré, con lo bien que se había portado ella. Pero debían hacerle una revisión mientras nosotros recogíamos las maletas. Empezamos muy mal el viaje, Lufthansa me ha perdido la maleta grande, donde estaba todo lo importante para mí. Nunca había pensado la importancia de hacer bien las maletas, pero tampoco había pensado que nunca me la perderían.
Fernando nos está esperando, amigo de Lucero, la comercial que se ha encargado de alquilarnos el piso. Con ver a Fernando ya vuelvo a recordar la calma que tienen con todo en Latinoamérica. Estoy muy enfadado, lo de la maleta me hace tener una muy mala entrada en mi nueva ciudad. Patri me tranquiliza, lo consigue, pero le voy dando vueltas. Llegamos a nuestro nuevo piso, un decimo con unas vistas espectaculares. Veo a Patri feliz, pienso que en su cabeza ya se está imaginando como decorarlo todo, me tranquiliza mucho. Nos hemos de ir a un hotel, ya que no tenemos luz en el piso aún, no lo entendemos pero Lucero no lo ha conseguido. El contrato lo firmamos el 15 de Octubre, bueno, firmamos lo dejaremos ahí. Se encargo de falsificar mi firma para poderlo tener todo a nuestra llegada, pero no, son fiestas Patria en Panamá y todo está cerrado. No puede hacer más, no nos importa, no nos han engañado, el piso es idéntico a las fotos y estamos felices de poder vivir allí.
31 de Octubre 2017
Me levanto a las 07:00 de la mañana, algo muy raro en mí, pero una luz cegadora entra por las cortinas de la habitación del hotel. Tengo muchas ganas de empezar hacer cosas en mi nueva ciudad, y Nailah la tengo en el piso solo, que estará haciendo…. No tengo nada de ropa adecuada para estas temperaturas, todo eso está en mi maleta perdida, junto con los adaptadores de corriente, no podemos cargar móviles. Hago todo lo posible para no pensar en negativo, llegara en 2 días la maleta – me decía Patri. Salimos rumbo nuestro nuevo piso, Lucero nos está esperando para darnos las llaves y explicarnos bien el contrato y normas del edificio. Hay piscina, gimnasio, área social y vigilancia extrema en todo el recinto, nos encanta todo lo que vemos. No hay luz. Nos vuelve a decir que estos días va a estar muy complicado, pero no nos importa, sabemos que en España estos trámites también tardan. Vamos de compras, tenemos que dormir en una cama y necesitamos muebles. Empezamos a notar cómo nos intentan engañar en precios a la hora de comprar el colchón, si no les digo si es el último precio no dicen nada más. No nos gusta, pero sabemos que es lo que hay. Conseguimos que nos lleven el colchón a casa, bajo una generosa propina, porque si no, no lo iban hacer. Son fiestas Patria!
Empezamos a conocer la noche en ciudad de Panamá, vamos a la calle en teoría más conocida. Sinceramente, no me llevo una buena impresión, veo los locales vacios y las calles sin alegría. Los locales tienen distribuciones raras, no son cuadrados, tienen los accesos complicados y con aspecto antiguo. Estoy en el Caribe, me esperaba otra cosa, la única música que se oye es la de coches tunning, que viven en los años del Neng de Castefa. Me voy bastante decepcionado para nuestro nuevo hogar sin luz. Veo que no me haría ilusión montarlo en esa zona, en teoría de las más caras y rentables. No importa, tenemos un montón de zonas más por ver, las tenemos súper estudiadas.
Semana del 1 al 5 de Noviembre
Empezamos a saber donde están las cosas básicas, ya tenemos el súper localizado, 99 cadena de supermercados. Es un caos, los pasillos están ocupados por botes de pintura, herramientas, carros, trabajadores que no hacen nada. Preguntar a un trabajador es inútil, no saben donde esta nada, trabajan ahí pero te miran con una cara, como: Tengo que saber donde esta? Ni una sonrisa, pero no les importa, siguen en su tarea de no hacer nada. Pasillos enteros dedicados solo a bollería, va a ser mi perdición!! Todo el mundo nos mira raro, las cajeras son de otro planeta, pueden estar mirando el móvil tranquilamente sin atenderte y no les digas nada, claro. Empiezo a pensar que no me gusta nada la ley que obliga en Panamá, a contratar un mínimo de panameños al abrir tu negocio. Veo que me pueden espantar a clientes con esa actitud, continuo sin ver una sonrisa por ningún lado.
No deja de llover, nos habían avisado de que los meses de Octubre y Noviembre eran así. Lluvias de 20-30 minutos y luego Sol. El calor y la humedad son palpables a cualquier hora del día. Es raro notar como el sudor sigue con la lluvia, nunca lo había sentido. La contaminación de la ciudad es muy alta, me cuesta respirar los primeros días, todo el mundo va en coche a todas partes. Los buses se oyen desde la otra esquina, llevan la música a todo volumen y van unos chicos en los primeros asientos gritando todas las paradas que harán. Siempre que nos ven nos miran raro y nos lo chillan a la cara, no veo mucho turismo, la verdad.
Vamos a la Malagueña, un restaurante español, muy típico en la Ciudad. No nos gusta nada la ubicación, la calles esta oscura y mal asfaltada, tienes que ir por la calzada jugándotela con los taxista locos. Sin más, un bar que podrías encontrar en cualquier barrio de Barcelona o Madrid. Carta sucia y camareros serios, no, seguimos sin una sonrisa. Empiezo a ver que si todos los restaurantes y bares son así, no me gustaría mucho montarlo aquí. Buscamos algún sitio para tomar una copa, pero no lo hay, tenemos que acabar en la Rana Amarilla. Un restaurante que sirve copas, todo en 1. Oscuro pero con gente a tu lado comiendo nachos, hamburguesas, papas, todo tipo de olores mientras te bebes tu copa. No es lo que me pensaba, no me gusta tomarme mi copaza mientras veo a otro comer.
Seguimos sin luz…. ya me estoy empezando a cabrear. No me gusta que Patri tenga que hacer maravillas para poder arreglarse el pelo. Creo que nadie me tiene que hacer favores, yo he pagado todo lo que me pidieron antes de entrar al piso. Llamo en otro tono a Lucero, quiero una solución ya. Me dice que vaya directamente en persona a Gas Natural Fenosa, en su nombre y reclame mi activación de línea. Solo os diré que tuve que ir 4 días, perdiendo toda la mañana, para que llamaran a los técnicos para mi instalación. Las trabajadoras son odiosas, no te saludan y mientras les comentas tu caso, cogen el móvil y se ponen a contestar Whatsapps. Me dejan atónito, no me lo puedo creer, aunque les diga que es una falta de respeto siguen haciéndolo. Se levantan y te dejan en la mesa esperando 15 minutos y vuelven. La gente les amenaza con colgar videos en Facebook, para que se vea su vaguería.
Vienes los técnicos al fin, no me lo puedo creer. Cuando veo al técnico me dice que no sabía que era un alta nueva y no ha traído el contador. Le pido de todas las maneras que me haga un puente para que pueda tener luz el fin de semana, son fiestas Patria, no podrían venir hasta el martes. Me hacen prometer que no diré nada de esto y me hacen el puente, no me lo puedo creer, al fin podemos disfrutar del piso con luz. Hacer lavadoras, cargar los móviles u ordenadores, encender por fin el aire acondicionado. Pruebo las luces de la cocina y Pummmmmm!!!! Chispazo que salta del cuadro eléctrico, han saltado los plomos. Los vuelvo a poner para arriba y nada, ha saltado el general, no puede ser. Bajo a ver si aun están los técnicos, ni rastro de ellos. Se lo digo a los vigilantes del edificio y haciéndome a favor van a mirar que pueden hacer. NADA, no pueden hacer nada, se ha quemado el puente que nos habían hecho. Nos quedamos sin luz mínimo hasta el martes, vaya mala suerte, empiezo a pensar muy mal de Panamá. No me gusta lo que estoy pensando pero es que desde nuestra llegada no nos han tratado muy bien.
Día de playa por fin!!! Nos vamos a la parte caribeña de Panamá, estamos deseando ver arena blanca y perdernos en ese azul del mar. Nos recomiendan unas playas, ya las tenía apuntadas para visitar, las fotos eran preciosas. Portobello, Nombre de Dios y Palenque. Solo os diré que son playas tan feas que no apetece ni bajar del coche, no valía la pena perder ni un segundo ahí. A estas playas llega la vegetación hasta casi la orilla, no tienen arena, hay raíces de arboles donde la gente se sienta. Tiene un agua verdoso negro y hay muchas bolsas de basura, compresas, condones. Están llenas de gente con sus neveras, sus altavoces a toda castaña y sus barbacoas. Toda clase de olores te pueden venir a la cabeza, creedme que no es la idea que tengo de ir a pasar un día a la playa. Es imposible la relajación ahí, no se puede ni hablar porque no te escuchas. En Palenque nos bajamos para ver la arena, nos la había recomendado mi amiga Irene, que su madre es de Panamá, en teoría pensaba que sería mejor. Esta sucia, muy sucia. La gente nos mira mal, Patri saca el móvil para hacer un vídeo y una mujer nos mira desafiante, no me gusta nada. Hay mucha pobreza, se nota en el ambiente. Tiempo de un piti y nos vamos. Nos hemos pegado casi 3 horas para llegar hasta aquí, con unas carreteras difíciles y sin poder adelantar, para estas vistas…….. Espero que las playas chulas estén en el Pacifico.
La maleta sigue sin llegar, me estoy desesperando, no sé que más hacer. Estoy harto de ir en tejanos y camisa, si, hice muy mal la maleta, toda la ropa cómoda estaba en la maleta equivocada. Nos vamos a Albrook Mall, un enorme Centro Comercial situado cerca de las afueras de la ciudad. Tienen de todo y a unos precios increíbles, tienen mis marcas de ropa favoritas, así que renuevo mi armario. Espero que los señores de Lufthansa me lo abonen…..
A la noche nos vamos a un bar de moda en la ciudad, Amano. Esta cerrado, son fiestas Patria y todo el mundo ha salido de fin de semana. Acabamos en Planta 2, un local de unos españoles, llevan 15 años viviendo en Panamá. Nos muestran la realidad de la ciudad, nos aconsejan que no montemos nada aquí, hay una crisis brutal en en el país y seria una mala inversión. Nos aconsejan que nos vayamos a Nicaragua, que hay un crecimiento turístico y seria el mejor momento para montarlo. Les noto con muchas ganas de ayudarnos, no quieren que cometamos un error como les paso a ellos. A Jaime el Mallorquín, le estafaron 50000$ cuando ya tenia todo el negocio montado, no le quedo más dinero y se tuvo que quedar por fuerza viviendo aquí. Juan, el dueño, nos cuenta historias similares, tuvo suerte y pudo hacer dinero hace 15 años, cuando Panamá estaba en auge. Nos vamos para casa y no dejo de darle vueltas a lo que nos han contado, no era lo que me esperaba, pero me creía al 100 por 100 lo que me estaban diciendo.
Nos vamos a Playa Blanca, en el Pacifico de Panamá. Hemos alquilado un coche, están bastante bien de precios y la gasolina es muy barata. En teoría Google Maps marca que llegamos en 50 minutos, no es así, en Ciudad de Panamá hay un tráfico horroroso y los tiempos que marcan no son reales. Las carreteras principales son aceptables pero se tarda mucho en llegar a todos los sitios. Son conductores muy malos, tienes que estar preparado para cualquier cosa, te pueden frenar en seco o hacer un cambio de sentido en cualquier lado, es una aventura cada vez coger el coche aquí.
No tiene el color azul que esperábamos ni el blanco de la arena es el que queríamos, pero, nos gusta, por fin nos podremos tostar como queremos. No hay ningún Chiringuito en 3 kms, nos quedamos en una zona construida con piscina y música. Nos echan del recinto al no ser propietarios, no pasa nada, nos vamos debajo de una palmera. Sigo pensando que no veo donde podría montar nuestro local, la gente aquí va a la playa pero no para tomar el sol y relajarse, todo lo contrario y no entran al agua, la gran mayoría no saben nadar. Miramos si hay más playas para ver, pero todas las demás son peores o con difícil acceso.
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Semana del 6 al 12 de Noviembre
Me estoy empezando a cabrear de verdad. Seguimos sin luz en el piso y mi maleta no ha llegado. Lo que estoy viendo no me gusta y no sé qué hacer. Bajo a la calle a comprar el desayuno y una mendiga me amenaza con tirarme unos cristales a las piernas, me llevo un susto que no veas, pensaba que me cortaba….. Días más tarde esta misma mendiga me amenaza y me dice: Un día de estos te voy a matar!! No creo en nada de esto, pero realmente consigue asustarme, la cara de loca que tenía me hacía pensar que un susto me iba a dar. Me está empezando a caer muy mal la gente de aquí, todavía nadie me ha sonreído.
Quedamos con Rubén, un amigo de la infancia de Irene, mi amiga farmacéutica que me recomendó que viniéramos aquí. Rubén es un panameño forrado de pasta, banquero y con muchos más negocios. Nos recibe con una borrachera considerable, solo habla él, no nos deja hablar para nada. Nos alardea de todo su dinero y las empresas que tiene. Cuando una persona te dice tantas veces que es muy honesto, en el fondo es todo lo contrario. Nos recomienda que no abramos ningún negocio aquí, que vamos 10 años tarde, ahora están en una crisis y seria tirar los ahorros. Nos invita a cenar en el restaurante de su edificio y que vayamos a su casa de la playa a pasar unos días. La vida que tienen aquí es así, del trabajo para casa y de ahí no se mueven, tienen todo lo que necesitan en sus edificios de lujo. Gimnasio, spa, restaurantes, para tomar copas y una seguridad impresionante. No salen a la calle para nada por su seguridad. Puedo decir que me gusta cómo vive pero no es la vida que yo quiero llevar. Quiero bajar a la calle tranquilamente sin que me pase nada, ni me digan nada, no quiero siempre ir al mismo restaurante de mi edificio. Gracias por todo Rubén, pero no me gusta lo que estoy viendo.
Volvemos a ver a nuestros amigos españoles de Planta 2, queremos tomarnos unas copas tranquilamente y charlar con ellos. Vemos que faltan españoles, Juan el propietario me da que pensar que no es tan buena persona como pensaba. Ha tenido un lio con Jaime el Mallorquín y lo ha echado de Planta 2. Ya desconfió bastante de toda la gente aquí, ni españoles ni panameños, los veo a todos igual de usureros y si tienen que engañarte en algo, lo harán sin importarles lo mas mínimo. Me da asco la gente así, pero veo que por aquí es lo que se estila. Estoy muy pensativo durante la vuelta a casa, no quiero ni decirle a Patri que estoy pensando, pero es un cambio radical.
Cuando llegamos a casa, le quiero explicar todas mis ideas: nos vamos de este país y nos vamos donde empezó todo, Tulum. Toda nuestra idea de este viaje era pensando en encontrar algo parecido a lo que vimos en México. Aquí solo nos vamos a continuar gastando dinero y no sacaremos provecho, a parte no me gusta nada la ciudad ni los alrededores. Mañana mismo vamos a mirar coches y nos subimos hasta México en coche. No podemos ir en avión porque todas las escalas son en América y se quedarían a Nailah en cuarentena, algo que no iba a permitir. Me daba igual si no me devolvían la fianza del piso, quería irme ya de este país, no aguantaba más esta situación.
Por fin nos dan la luz en el piso, estamos a día 8 de Noviembre. Han sido unos días muy difíciles, estamos acostumbrados a tener esta primera necesidad en Barcelona y creedme que ya no sabes que hacer. El aburrimiento extremo hace que me introduzca por primera vez al famoso juego del Solitario y como buen competidor me pico, no se me da muy bien, pero con tanto tiempo le cojo el truquillo. Tenemos que cargar todos los ordenadores y móviles en las áreas sociales del edificio, con los vigilantes y la gente mirándonos, no quiero estar así. Ya funciona todo correctamente, ya no tendremos que hacer eso nunca más. No os imagináis la de veces que hemos tenido que ir a la sucursal a reclamar y perder nuestro tiempo.
Nos levantamos y vamos a mirar coches de segunda mano, nos gustaba el que habíamos alquilado pero nos piden 4500$ y se nos va de presupuesto. Aquí en Panamá todos los compraventa de coches los dirigen Hindúes, hay una colonia muy grande de ellos, con 6 mezquitas en la capital. Los precios están disparados, no hay coches baratos de segunda mano. Tenemos la suerte de que cuando estamos preguntando en un hindú hay una panameña con raíces chinas, que está vendiendo su coche pero no se lo compran por el kilometraje tan elevado que tiene. Nos lo deja probar y el coche funciona perfectamente, nos lo deja bien de precio y decidimos comprárselo. Ella nos arregla los papeles y hasta nos consigue el seguro del coche, Maxiel se convierta en la primera panameña simpática desde que estamos aquí. Empieza la ventura, ya tenemos lo principal para hacer nuestro largo viaje, un recorrido por 6 países de Centroamérica hasta llegar a México. Sabemos que hay países muy peligrosos como Honduras o Guatemala pero trazaremos una ruta para que no tengamos que pasar por capitales. Tranquilizo a Patri, no quiere que pase nada malo, la entiendo pero sé que vamos a ir por rutas seguras, no habrá ningún problema.
Por fin llega mi maleta, día 10 de Noviembre. Han sido 11 días llenos de llamadas a Lufthansa, mails y molestando a Luis, un amigo abogado que se encargo de meter presión desde Barcelona. Tenía toda mi ropa, no me lo podía creer, no vuelvo hacer una maleta como esa en mi vida, de todo se aprende… a día de hoy aun no me han devuelto nada del dinero que me dijeron, espero que lo hagan. Bueno ya teníamos luz y maleta pero no nos gustaba vivir en esta ciudad. No quiero contaros todos los problemas que tuvimos con el piso porque si no estaría muchas líneas, pero, de verdad que si no era un grifo era la cisterna, problemas de coger un piso recién estrenado.
Me levanto muy alterado, estoy harto de que me tomen el pelo en esta mierda de ciudad. Llamo a Jennifer, propietaria del piso, y le cito a las 13:30 para hablar, ya no aguantaba más. No me da la gana de perder mis 1000$ de fianza cuando no voy a estar viviendo y cuando realmente no he podido aprovechar el piso porque no tenía luz. Patri está nerviosa, no quiere tener problemas ni que nos pongan alguna multa por incumplir el contrato pero yo estoy realmente muy enfadado y quiero dejarle las cosas claras a Jennifer. Lo consigo, subo dando brincos hasta el piso, Patri no se lo cree pero es cierto, nos vamos el sábado 18 del piso y nos devuelve la fianza. Todo ha salido bien, menos mal porque le iba destrozar el piso, que mal nos habían tratado entre Lucero y Jennifer. Pero ya esta, ya nos podíamos olvidar de todo esto, solo tenemos ganas de irnos de esta ciudad gris, fea y aburrida. Es como si pusieras unos rascacielos en La mina, todo pobreza pero con unos pocos con dinero. Recuerdo a Juan, de Planta 2, que nos dijo que los panameños son peor que los gitanos, si no te la meten a la entrada será a la salida pero lo peor es que un gitano tiene gracia al menos, estos no tienen ninguna. Le doy toda la razón.
Tenemos que arreglar todos los papeles para que Nailah pueda pasar por todos los países, encontramos una veterinaria que nos lo soluciona todo. Prueba de sangre y permisos, ya puede viajar sin problemas con nosotros. Casi mata a la veterinaria cuando la toca, la tuvieron que dormir para hacerle las pruebas, tiene un carácter… empezamos a preparar la ruta de verdad, ya lo tenemos todo listo. Pasaremos 2 noches en Bocas del Toro, pasaremos frontera y haremos noche en Costa Rica, dormiremos otra noche más en la frontera de Costa Rica antes de entrar a Nicaragua. La idea es siempre pasar de día por todas las fronteras, no quiero pasar por ahí de noche, he visto muchas películas y pienso que la “mordida” puede ser peor. Robert y Martu, amigos míos, nos dan muchos consejos para nuestro viaje, les preocupa mucho que pasemos por algunos países, os agradecemos mucho vuestra ayuda. Haremos noche en Juigalpa y Dipilto (Nicaragua), entraremos a Honduras, uno de los países más pobres y peligrosos del mundo, 2 noches más. La idea sería hacer Guatemala en 1 día, solo hay que hacer una pequeña U y entrar en Belice, donde supongo que estaremos 2 noches. Y finalmente entraremos por Yucatán a México, con nuestro destino: Tulum.
Semana del 13 al 19 de Noviembre
Ya tenemos todo listo para irnos, los días pasan y siempre está lloviendo, cada vez estamos más asqueados de esta ciudad. No hay nada que hacer y últimamente notamos más mala gente por la calle, no bajamos muy tranquilos por la noche. Conseguimos un seguro internacional que nos cubre en todos los países a los que vamos, con grúa hasta en caminos de tierra y en caso de meterlo en un rio “accidentalmente”, también. Perfecto!!
Por fin llega el día, 18 de noviembre. Jennifer llega antes de la hora, no importa yo estaba despierto desde hace rato. Tenemos todas las maletas preparadas y el piso en perfectas condiciones, la Nailah en su trasportín, solo falta que no nos ponga ninguna pega. Hace una revisión de todo el piso, no tiene nada que decir, el piso esta perfecto, no lo hemos podido ni aprovechar. Nos da un cheque con la fianza, genial, todo ha salido bien finalmente. Solo nos queda ponerle la radio al coche y nos vamos para Bocas del Toro, 8 horas de viaje nos esperan. Entre ir al banco a cobrar el cheque y los inútiles instaladores salimos mas tarde de lo que quería. Hay que coger un ferri para llegar a Bocas en Almirante y no sé a qué hora sale el último. El camino se nos hace larguísimo, hay un montón de curvas para llegar, mal asfaltado y nos coge la noche. Peor no podía ir el viaje, no veía nada con tanta oscuridad y las malas luces del coche no me ayudaban nada. Me estaba impacientando por llegar, empezaba a pensar que ya habría salido el último ferri, no sabía qué hacer, no había previsto esto. Entramos a Almirante, un pueblo con una carretera principal y las demás sin asfaltar, la verdad que asusta. Nos para la Policía, me dicen que el carné de conducir que tengo no es válido y debo pagar una sanción. Sé que no necesito carne internacional al estar como turista, aunque el coche estuviera a mi nombre. Me amenaza diciéndome: tú mismo, si no me pagas ahora me pagaras mañana cuando te vuelva a ver. Arranco el coche y me piro corriendo de ahí, tenía una cara de chungo el poli que no veas, si me hubiese parado no se la “mordida” que me hubiese dado. Me da un miedo brutal la entrada del pueblo, sé que no hay salida, el ferri ya no sale hasta las 07:00 de la mañana y no quiero volver a pasar por el poli chungo.
Patri ve de refilón un hostal llamado 888, os animo de verdad a que lo miréis por internet, un cuchitril como nunca antes había estado. Era la mejor opción, no quería estar dando vueltas por el pueblo, éramos el único coche que se estaba moviendo. Nos perseguía gente con bicis, estábamos rodeados. Aparco el coche como puedo y le digo a Patri que lo que no podamos subir en un viaje hasta arriba se queda en el coche. Abrimos las puertas del coche y ya empiezan, éramos como billetes andantes para ellos, ya sabían cuando habíamos entrado y querían saber cuándo nos íbamos. Daba por perdido el coche a la mañana siguiente, así que volví a bajar para coger 2 maletas más y sobre todo a Nailah. Le notaba hasta el miedo a ella, tenía unos ojos dilatados y muy nerviosa.
Puedo decir que he estado en pueblos o barrios complicados como Barranquilla, Santa Marta (Colombia) vivía a 3 calles de la Mina pero de verdad os digo que como ese pueblo ninguno. Vi nuestras vidas realmente peligrar, no les hubiese importado lo mas mínimo. Hace unos 2 meses una turista Estadounidense había sido secuestrada y matada, en Abastimentos, la otra isla. Tuve que atrancar la puerta de la habitación con la mesa escritorio para poder estar un poco más tranquilo. Nailah no se atreve ni a salir de debajo de la cama, no me extraña. Cuando Patri se duerme me sale todo el miedo que estaba escondido, para que ella no lo viera y ponerla más nerviosa. Nunca me había dado un ataque de ansiedad, solo esperaba que no tuviéramos que cruzar otra vez por el policía.
No consigo dormir del todo, escucho todas las conversaciones del pasillo. Todo son gritos y música alta, espero que pase rápido la noche. Nailah está escondida debajo de la cama, no quiere salir ni para comer, supongo que notara que no está muy segura aquí. La tuvimos que subir a la habitación tapada con una manta, no aceptaban mascotas en el súper hostal y tenía miedo que no la dejaran dormir con nosotros. Ni un maullido, se está portando genial todo el viaje. No quiero ni pensar en que nos pongamos malos de algo y tener que coger el coche otra vez.
Veo el Sol amanecer por la ventana, que alegría, estamos todos bien, ahora solo falta saber si el coche estará. De verdad, que nunca había valorado la seguridad con la vives en Casa, no me importaba su estado con tal de estar bien nosotros 3. Bromeo con Patri y le digo: Que te parece el viaje de novios de momento… sonrió, me alegraba ver que podía con esto y con más. Voy a mirar el coche y si que esta, que alegría! Nada más bajar ya me vienen 4 chicos en bici para ver cuando nos íbamos y si le podía dar algo de dinero, veo que no cambia el pueblo de día. Subo a la habitación para recoger las maletas e irnos cuanto antes de este maldito pueblo.
Ya lo tenemos todo cargado, Nailah con su manta ha vuelto a bajar sin problemas. Una autóctona del pueblo me para y me dice: Dame un dólar- le contesto con un: ¿Por qué? Porque lo digo yo, me contesta. No os imagináis la cara desafiante con la que me lo dijo, vámonos ya de aquí que me quiero olvidar de este pueblo, no se lo di por supuesto. Nos ponemos rumbo por fin a Costa Rica, ya estamos en la frontera que pasa por Guabito, tenemos todos los sellos y a Nailah no le ponen problemas. Pero, cuando ya íbamos a cruzar nos paran y dicen que el vehículo no puede pasar, le falta un papel para que lo podamos sacar de Panamá. Intento comprar al policía pero no hay manera, este papel parece ser que realmente es indispensable para cruzar la frontera. Nos dicen que al ser domingo todo está cerrado y tendremos que volver hacer noche por la zona. Me muero, ni de broma vuelvo a dormir en Almirante. Nos recomienda que pasemos la noche en Changuinola, que está el Hotel Plaza y que estaremos tranquilos allí. En unos 40 minutos ya estábamos allí, no tenía nada que ver con Almirante. Nos quedamos alucinados con este pueblo, estábamos como en un oasis dentro del desierto. El hotel era una fortaleza, tenia cámaras por todos lados, vallas de seguridad, vigilancia 24 horas, piscina y la habitación estaba limpia. Lo primero que quería hacer era irme con Patri a la piscina y relajarnos después del día de ayer, nos lo merecíamos. Este oasis de seguridad estaba controlado por un Capo Chino, si, lo nunca visto, todas las tiendas del pueblo las dirigían chinos, restaurantes y supermercados. Habían montado un imperio y no había quien les dijera nada, tenían cara de haber peleado mucho por ello, creemos que eran tercera generación ya y todo.
No paro de darle vueltas a la noche anterior. Había avisado a todos mis amigos de mi paradero, no lo veía nada claro, quería que alguien pudiera avisar en caso de no enviar un mensaje a mí mañana. Luis, Robert, Chapis y Martu me escriben o llaman para ver como estábamos, estaban muy preocupados. No me gusta, aun no he llegado ni a la zona difícil como Honduras ni Guatemala, que podría llegar a pasar allí. El viaje acaba de comenzar y ya empieza dándonos muchas señales, no quiero que pase nada malo a ninguno de los 3. Es cuando decido decirle a Patri que: Que te parece si abortamos la aventura, creo que en Honduras que no hay ni coches casi vamos a dar bastante la nota y vamos a ser un blanco fácil, veo que realmente sí que puede pasar algo malo en este viaje. Estuve intentando encontrar gente que hubiera hecho el mismo viaje que nosotros y todos los blogs comenzaban pero no acababan, me daba muy mala espina, como puede ser? El único que lo realizo era colombiano y decía que no se lo recomendaría a nadie, temió por su vida muchas veces y a las 16:00 siempre ya en la habitación. Y si no me daba tiempo a llegar antes de las 16:00 al hotel y aun estaba en carretera……
Semana del 20 al 26 de Noviembre
Nos levantamos temprano, hay un camino muy largo hasta Ciudad de Panamá. Quien me iba a decir a mí que tendría ganas de llegar cuanto antes a esa ciudad gris, pero si, al menos me sentía algo más protegido. A los 50 kms nos para un control de la policía, papeles, ellos prueban siempre de que te falta un papel, ni caso, tengo el chip en mi cabeza Centroamericano, no estoy para timadas. No contaba con que Nailah sacara su cabecita y les maullara…. Tuve que enseñarle su pasaporte y suerte tuvimos de irnos sin pagar nada, estaba suelta y no puede ir así.
Como no, siempre me han de poner multas en todos los países que visito y este no iba a ser menos, con la diferencia que aquí se pueden comprar por 20 $. La primera no me atreví porque realmente me da hasta vergüenza a mi decirlo pero la segunda y tercera no tuve más remedio. Con el primero me intente escapar pero a la que vi que cogía el coche para seguirme dije, vamos a parar mejor que se va a enfadar. 112 km/h en tramo de 80, da igual la velocidad que te cojan, siempre es la misma multa, 50$. De verdad que ir a 80 por hora era imposible, se ponían en las bajadas y te apuntaban con su pistola de velocidad rollo Yankee total. El segundo un gordo enorme que no podía ni subirse a la moto, pero sus pistolas dan miedo y la verdad que te paras. Me dijo que lo podíamos arreglar, ya me lo puso a huevo, se lo puse en las maletas de la moto sin que sobretodo él tuviera que tocar ese billete. Menudo hijo de p…!! Sabéis lo que cobra un policía en Panamá, unos 10$ al día, 300-350$ al mes, con unos alquileres de 450$ la habitación compartida. Así que imaginaos como van por 20$, como locos se ponían, encima te iban de simpáticos.
Llegamos por fin, después de 9 horas al volante. Con unas carreteras y unos conductores que hacen que no dejes de mirar a la carretera. Cresta Inn es el hotelazo donde pasamos nuestros últimos días en Panamá, vaya timo, nada que ver con las fotos. Pero aceptan mascotas y no tenemos mucho mas donde escoger. Conocemos a Ángel, un español que lleva unos 20 años viviendo en Panamá, se nos saltan casi las lágrimas escuchando sus vivencias. Se vino con su mujer para montar un negocio, era su sueño, montar un bar en el Caribe. Vino en una época donde Panamá tenía potencial para crecer y buscaban gente. Se gastaron todo su dinero para montar un restaurante, a los meses tuvieron que cerrar porque no podían afrontar tanto gasto. Cogieron las maletas y se fueron a Nicaragua, que les habían dicho que eso si que estaba en crecimiento. Volvió a invertir lo poco que le quedaba y volvió a fracasar. Su mujer en todo este tiempo padeció cáncer y tuvo que vivir ese sufrimiento sin un duro, no podía pagar los gastos médicos y no podían volver a España. Su mujer a los meses murió, siguió en Nicaragua por 2 años más, nos contaba historias increíbles de vandalismo allí. Toman una droga mezclada con alcohol con un gusto parecido a la gasolina, de ahí su nombre, decían que se volvían súper agresivos y no controlaban ni lo que hacían, mejor no estar en esos momentos cerca de ellos. Nos explico que van en caballos con unos machetes muy afilados y grandes, dispuestos a clavárselo a quien les lleve la contraria, me los imagino como la época de los villanos en España! Que miedo de historias de verdad, pensar que lo íbamos atravesar de punta a punta y que era de las zonas más seguras que íbamos a pasar.
Ángel nos cuenta que durante esta noche han disparado 2 veces a un chico cerca de nuestro hotel para robarle el móvil, empezamos muy bien el día con esta noticia. No salimos del hotel casi, solo para buscar comida y ver a mi amigo “Potro”, tenemos ganas de estar en Tulum ya.
Llega el día por fin, 1 hora antes de que suene el despertador ya estoy en pie, me muero de ganas de salir de Panamá. El conductor del bus que nos lleva al aeropuerto es gallego, en pocos minutos nos cuenta lo harto que esta de esta ciudad. Tiene una empresa de viajes al aeropuerto en buses, nos cuenta que no hay manera de contratar a alguien que le cumpla 2 jornadas seguidas de trabajo, le llegan tarde o directamente le dicen que no irán a trabajar sin ninguna razón, porque no! Tampoco puede volver a España porque con lo que cobra aquí no puede empezar una nueva vida en su tierra. Tengo la brillante idea de fumarme un piti antes de coger el avión, en la zona de los taxis. Pues bien, viene una seguridad y me dice que suerte he tenido que haya sido ella la que me ha pillado porque si llega a ser otro me sancionaban con la perdida de mi billete… te imaginas!!! Pierdo el vuelo y creo que me da algo ya, hasta nunca Panamá. Espero saber algún día porque te cruzaste en mi camino, por el momento creo que nunca me vas a aportar nada a mi vida, espero equivocarme…
En 3 horas aterrizamos en Cancún, en un visto y no visto todas las sensaciones cambian nuestras caras. El paisaje desde el avión es espectacular y a nuestra llegada todo el mundo sonríe, no me lo puedo creer, que gusto. Le hacen la revisión a Nailah, ni la tocan, la miran desde su trasportín y me dice que todo correcto, no he de pagar nada, vaya cambio. Tenemos unos 24 grados, hace Sol y el taxista nos lleva directos hasta el hotel, todo está saliendo perfecto. El hotel, Maya Pax de Tulum tiene unos apartamentos enormes y una piscina que dan ganas de entrar nada más verla. En teoría ponía que estaba a 300 metros del centro, mentira, esta como a 1,5 kilómetros, se lo digo enfadado a la chica, sigo teniendo el chip panameño, no quiero que me tomen el pelo, pero no me importa estoy feliz después de mucho tiempo.
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