Frenos
Sin frenos estos últimos días
se juega siempre al límite, tentando a la suerte…
cómo un ciego domador de serpientes
cerro arriba sí que suda la frente
y cae una duda de repente:
¿qué pasará cuando no existan repuestos para los reincidentes?…
tal vez suplicar a vidas pasadas
o a la magia negra desesperada.
Gozamos de simientes firmes y dientes de porcelana,
de esos que crujen y punzan por las mañanas.
Mejor subsanar el cambio de pata y el freno certero,
así cuidamos la zapatilla y su suela lastimada
frenos de vieja escuela que también estiman cierta riqueza
y se oxidan día tras día dejando un ápice de melancolía – otro poco de alegría y otro poco de tristeza,
cualquiera puede ser la despedida
así que ordena ese caracho y prepara el mejor pretexto
ya que siempre se va más de prisa cerro abajo
sobre todo a los que bajamos sin frenos.
OPINIONES Y COMENTARIOS