Una vez tuve una esperanza que te quedaras a mi lado, vivir la fortuna del amor huérfano, solitario, aquel que sueñan los jóvenes creyendo que es eterno como el claro cielo y la luz de un pensamiento, que nos borra en su silencio como lo hace el viento frágil de la luna que tanto mire a tu lado, hasta quebrarnos los huesos del corazón tan solo con puro llanto.
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