Ojos color hierba…veneno verde que transforma todo en nada, mientras la soledad está cansada de buscar lo que hizo la razón; para que me hiciera en un respirar vivir, en la muerte tranquila que nace al mirarte.
No solamente llueve cuando hay nubes grises en el cielo. No solo llueve cuando es viernes, o se aproxima la ternura prematura de un lunes; llueve frente al escenario que marcan tus pasos llenos de alegría, llueve cuando la música brinca los espacios destinados a tus dulces sentidos; llueve si quiere el cielo y, a nada o a nadie pide permiso, lo primero otorgado por la lluvia: es el brote de una flor; el despertar de la semilla hundida en la tierra que ya huele a humedad, y sobre lo hermoso que es tu mirada, escapandoce de tus ojos color hierba.
[No me da miedo. No me da miedo llorar si tus ojos me ven; porqué se vale llorar largamente y de alegría, si el fondo de tus ojos se desliza radiante, en las extremidades de mis dedos, dedos que se estancan en las estrechas llanuras en tu cara de ángel.]
Por lo que te invito a leer, toma una noche, la que tú quieras; despréndele la envoltura estupefacta que la vuelve tímida, coge el libro que más se te acomode al tiempo, el trapo que caliente a tus pies, quita el ruido de tu curiosidad y di que no, confiésate y ordena tu atención a la primera frase de la lectura que has elegido; veras que tranquilamente son mis palabras que desahogo, y a la vez que mi boca va poco a poco perdiendo regides sobre la marcha que tu movimiento desangra a tus labios y van escribiendo con el hilo de saliva las palabras mías leídas por ti, en las páginas del libro apoyado apenas en las yemas de tus dedos: siento lo impactante que son tus ojos. Te conozco como a esta novela, y sé también que la lectura de los personajes tendrán más sentido si son narrados por mí, y la lectura caerá en la memoria que mas allá de las ventanas, rompen la lluvia que desconciertan a tus ojos color hierba. ¡Escuchas! –aquí tengo un manual de cómo describir tus ojos verdes. Muy poco antes, antes de subir las escaleras de arriba hacia abajo –porqué también puedes ir en esa dirección -,- pregúntale al cielo que gira y gira, y no tiene posición sería de donde terminar.
[Tomo tu nombre y, lo coloco con cuidado en mi desesperada búsqueda bondadosa de tu presencia.]
La verdadera cara de un ángel se refleja, se muere de celos ella sola, se limpia con el soplo de vida nacido en la pausa equivocada de parpadear y, vuelve en la mirada convincente que das, al escribir con dentífrico en el espejo tu nombre perfecto; la verdadera cara de un ángel me hace sentir amor en el silencio de tu voz, en la nada de lo que tarda un segundo al mirarte, por eso, la cara de un ángel sin duda, es la base que sostiene a tus ojos verdes, a tus ojos aceitunados, a tus ojos bosque –allí, en los espacios nuevos creados por Dios donde pueda existir el color verdoso que solo posees tú y me hace escribir esta literatura para nadie, para ninguna gente, para nada, y sólo –sí, solamente a la brevedad parecida a ti en la importancia perteneciente que significas ahora que mi realidad es esclava de tu destino dominando el mío.
-En éste mundo: sin gente. Tú, constituyes todo aquello que me confunde, que me da aire, que me atormenta y que me hace amarte aún en el preámbulo de la lluvia.
[Huyo, camino sin velocidad, y tu mirada detiene el infinito también perfecto que loco, y más que loco quita mi vida para darte lo que necesitas, antes que a mí, eligiéndote a ti, sobre lo que tu boca mentirosa trata de convencer en el ir y venir de mi ardiente pasión por la galaxia; dónde inmóvil las estrellas no son nada con el brillo majestuoso de tus ojos verdosos junto al verde de los míos; que simplemente :te miran… y muero tranquilamente amandote]
OPINIONES Y COMENTARIOS