Entre la brisa marina de un mar en calma
Junto a esa arena donde no se oye un alma
Entre la noche en penumbra, con la luz de la luna
Dos cuerpos se aproximan entre la bruma
Caminan, caminan frente a frente
Huyendo del ruido y de la gente
Uno en busca del otro, casi desesperadamente
Con los ojos inquietos sin dejar de mirarse
Un encuentro en la noche que no será diferente
a otros vividos anteriormente
Se acercan a paso ligero, ellos están contentos
para llegar al punto encuentro, no dicen nada
Se colman de besos, mientras se abrazan
entre los dos amantes sobra el habla
Se buscan con ansia, se comunican a través de la mirada,
con ella se dicen más que con mil palabras
La coge su mano, la lleva cerca del agua
con suavidad de empujarla dentro, amaga
Ella introduce sus pies el frío fluido
es la dueña de la noche, se siente maga
Su miedo entre los brazos de su amante se ha ido
por unas horas se siente amparada
Un lecho de arena él la prepara
donde con delicadeza tiende a su amada
Con un manto de estrellas cubre su cama
mientras la luna testigo mudo de su encuentro
cruzando el firmamento no les dice nada
con su tenue luz alumbra sus caras
El silencio es roto por los clamores de placer que ella lanza
La noche prosigue, sigue su marcha, el reloj avanza
Dos cuerpos unidos entre la arena de la playa
dos cuerpos desnudos sin ninguna valla
dos amantes perfectos, entre los que el placer estalla
Entre besos y abrazos siguen sin mediar palabra
dejando que sus corazones sean los que hablan
Cogidos de la mano juntos de nuevo avanzan
sobre las huella que sus pasos antes dejaban
Mientras la noche sigue su curso, no para,
y la luna llena vierte su luz, con la que les ampara
Que corta la noche para la enamorada
sin darse cuenta ha llegado el despunte del alba
Se funden en un tierno abrazo, se cruzan la mirada
Que noche tan corta, tan bien aprovechada
que silencio tan triste, cuando esta se acaba
Vuelven sobre sus pasos, dándose la espalda
Tras una despedida breve, para volver a sus moradas
Sus huellas se alejan, dejando nuevas marcas
las de su llegada ya no existen, están borradas
En su camino van dejando parte de su alma
Mientras la luna en su regreso les acompaña
Un viaje de retorno con el dolor que les empaña
Por la culpa de saber que a otro engañan
Son amantes y su barrera está cerrada
Solo son libres cuando en la noche con su escapada
se atreven a romper la cadena que a cada uno les ata
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