Desde que somos pequeños vamos formando un concepto de lo que es el amor, capturamos de nuestros seres queridos esas pequeñas características que simbolizan en nuestro ser un estado de ánimo positivo o negativo, estas características pueden sentirse física o emocionalmente ya sea a través de una palabra de aliento, como un beso en la mejilla, o lo contario que sería una decepción o un golpe, de estas pequeñas sensaciones vamos formando nuestro propio concepto de lo que es el Amor.
Ahora bien, cuando llegamos a ciertas etapas de la vida como lo es la adolescencia, la adultez temprana, la adultez media y la madura este concepto del amor se ira transformando a media que le permitamos a nuestro ser sentir, que viva sus propias experiencias al lado de otra persona o varias personas (en ciertas culturas valoran lo que es la poligamia). Cuando llegamos a la pre-adolescencia y tenemos nuestro primer amor, ese con el que pensamos que por dejarnos una notita en el asiento del aula de clases que decía «nos vemos en el receso» seria nuestro amor eterno, la persona con la que nos querremos casar (esta idea producto de tantos finales felices de los cuentos de princesa, donde siempre hay un príncipe para salvar a la princesa de esa gran torre o de ese furioso dragón), por solo el gesto de esa inocente notita, que luego pasan a un beso en la mejilla y te montas en ese viaje de experimentar lo que es el amor, un amor inocente en el que confiamos, que es como el de nuestros padres esos que a pesar de las pataletas diarias siempre están ahí para darnos de su cariño, sin embargo al día siguiente ya no te envió una notita si no que te ignoro, ya ahí estas alterando tu concepto del amor y empiezas a cuestionarte, llega la ira y de repente tu envías una nota que dice «no me sentare más a tu lado» y es cuando nos damos cuenta que al pasar de los días que nuestro concepto de amor está siendo modificado, que ya no solo sentimos amor si no un poco de disgusto y decepción, y te alejas de esa persona porque no cumple con tus estándares de lo que es para ti el amor. Y te das cuentas que el concepto de amor con el que creciste no es el mismo con el que te estas topando y notas que hay varios tipos de amores el familiar, el de una amistad, el de una ilusión y el propio (aunque bueno en la adolescencia no se sabe mucho del tema).
Al llegar nuestra adolescencia, llega con ella otra ilusión, una persona que pretende algo más que solo sentarse a comer en el receso contigo, esa que te llama todas las noches antes de dormir y la que no solo te da un beso en la mejilla si no que por primera vez besan tus labios y te da esa famosa sensación de las mariposas volando en el estómago, mariposas que no se quedan concentradas allí si no que empieza a recorrer como un hormigueo por todo tu cuerpo acompañado de un calor que sientes que vas a estallar cada vez que te da un beso apasionado y como ser neuróticos que somos por naturaleza empezamos a desear más que un beso en los labios, deseas tener tu primera relación sexual con esa persona especial, esa nueva experiencia, pero que es lo que realmente nos anima a vivir esta experiencia? Curiosidad de lo que es el sexo? Revolución de las hormonas? Creer que por dar esa inocencia será con quien esta vez si te vas a casar?. La última pregunta nos lleva nuevamente al error involuntario de un falso concepto del amor, no porque te llame todas las noches o tengas relaciones sexuales con esa persona será tu amor eterno, porque empiezan otro tipo de circunstancias como la presión social de a qué universidad van a ir, si luego que se acabe la colegiatura seguirán siendo novios (esto en caso de que asistieran al mismo colegio) y salen a flote esas diferencia entre dos seres que son totalmente diferentes y que probablemente no escojan el mismo camino ya que por algo las mujeres son de venus y los hombres son de marte. Y nuevamente nuestro concepto de amor se ve cuestionado ya no estamos confundido con que el amor de una persona debe ser incondicional como el de nuestros padres, que un día puede estar pero al otro marcharse y en este caso no porque disfrutes de besos, cercanía y buen sexo puedes dejar a un lado lo que te diferencia de esa persona. Comienza la adultez temprana, con ella nuevas exigencias para tu vida y con ella nuevas interrogantes: quién soy? De dónde vengo? Y a dónde voy? Te replanteas si es con esa persona que has compartido una relación sentimental y sexual tienen los mismo intereses a futuro, nace en tu mente un duelo de quien eres y en que te gustaría convertirte, estas consciente de que vienes de un seno familiar, y estas en búsqueda de lo que es pleno para ti, en esta etapa llegan nuevas experiencia como lo es la entrada a la universidad, el mundo que creías conocer cambia por completo luego de este punto, conoces nuevas personas de diferentes culturas, ya las cosas no son tan exclusivas, ves la variedad, te das cuenta de los diferentes gustos de las personas y ves hacia donde te vas a inclinar tú, pero en qué sentido? Cuando tu estas en un entorno en el que te vas de casa para poder estudiar la carrera que deseas, llega con ella una nueva independencia, donde te permites dedicarte a estudiar lo que te gusta, donde conoces personas constantemente, donde te vas de fiesta a diario, puede que con ello lleguen problemas con tu pareja, esa que has conservado desde la adolescencia esa con la que te habías dedicado a descubrir cosas nuevas pero en este caso ya que hay la existencia de nuevos gustos y un poco de distancia, ambas partes están en constante cambios y ese amor que construyeron se va tambaleado, llegan las inseguridades, las traiciones, el masoquismo de querer solucionar las cosas a pesar de que estes nadando contra la corriente por no darte cuenta de que has crecido y han cogido rumbos diferente. Particularmente considero que esta etapa define un nuevo concepto del amor, en el que impones tus sueños, deseos, y experiencia, un amor revolucionado un amor por ti mismo, un amor donde tú eres el único que puede pintar los lienzos de la vida con el color que desees, un amor que te permite descubrir quién eres, un amor que te impulsa a querer superarte cada día, un amor que te vuelve exigente, un amor que te demuestra que no estas para recibir menos de los que das, un amor que te hace autosuficiente, pero al mismo tiempo ese mismo amor te vuelve más racional que emocional. Un amor en él que te vuelves tu propia heroína.
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