Añorada libertad…

Con la delicadeza del vuelo de un  mirlo

quise ir a un sueño, vivirlo

Por completo, con soltura

Con libertad y con la nítida locura,

Muchos añoramos la libertad

Y aun, sin cadenas, 

Seguimos con las diversas penas

Escapando de la maldad.

La gente sangra, pero no por daño

la vida ya no es lo de antaño

sangran, por carecer de libertad

por que se quedan donde están

y  ya no pueden avanzar,

la sangre continua,

lenta, peo serena

allí, donde nadie insinua

que puede acabar en una terrible escena.

El color rojo sangre a terminado su trayecto

Siempre voraz, siempre recto

llegó la hora, 

esa que ningún reloj controla,

cuando las venas,

ya marcadas del esfuerzo,

dan fin a la batalla

y se regazan en el infierno,

donde, no se pueden derribar las muralla

* Este poema ha sido realizado sangrando, con sangre entre los dedos.

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