Con la delicadeza del vuelo de un mirlo
quise ir a un sueño, vivirlo
Por completo, con soltura
Con libertad y con la nítida locura,
Muchos añoramos la libertad
Y aun, sin cadenas,
Seguimos con las diversas penas
Escapando de la maldad.
La gente sangra, pero no por daño
la vida ya no es lo de antaño
sangran, por carecer de libertad
por que se quedan donde están
y ya no pueden avanzar,
la sangre continua,
lenta, peo serena
allí, donde nadie insinua
que puede acabar en una terrible escena.
El color rojo sangre a terminado su trayecto
Siempre voraz, siempre recto
llegó la hora,
esa que ningún reloj controla,
cuando las venas,
ya marcadas del esfuerzo,
dan fin a la batalla
y se regazan en el infierno,
donde, no se pueden derribar las muralla
* Este poema ha sido realizado sangrando, con sangre entre los dedos.
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