La vida, había dado a luz a su primogénito, quien sollozaba incesante por la atención de su madre. Entre los que vi llegar, deslizándose en los pasillos del hospital del tiempo, recuerdo… Al impávido Dinero, quien lujoso desde su sitial, displicente saludaba. A la Complacencia, cohibida y nerviosa, pretendiendo siempre dar con el regalo perfecto. Al presente, con sus inseparables colegas, el aquí y el ahora, marcando presencia. y entre todos los asistentes irrumpe, impetuoso y sanador…el Amor, quien cobijando al recién nacido entre sus brazos, pronuncia…se llamará «Momento de Felicidad» y su alma será imperecedera.
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