Último verano
Miraba a lo lejos como se desvanecía el verano, perdido entre las nubles, débil destellos de luz, con una sensación de: «ojalá verte el siguiente año» y una brisa fría que estremecía mi piel.
Días antes…
¡Mamá falta poco para el verano, estoy emocionado por salir! ¿iremos donde la abuela? ¡Quiero ver a Millot! Dicen que esta grande y le gusta jugar con perros del vecindario, recuerdas cuando lo conocí? Era solo un cachorrito, ah Millot me hace sentir tan seguro…
¡Cómo olvidarlo cariño! Además tu abuela te tiene una gran sorpresa, ahora debes descansar porque mañana será tu ultimo día de colegio, vas a necesitar mucha energía!
Claro que si mamá, hasta mañana, te amo!
No recuerdo exactamente que pasó esa noche pero desperté en el hospital, lleno de cables y con una mascarilla, no entendía nada, me sentía débil, con la boca amarga y estaba asustado. Se acercó el doctor y dice: «has sido un niño fuerte todo este tiempo, eres muy afortunado, toma, te regalare un dulce». Quede ahí, desconcertado del ¿por qué dice que he sido afortunado? ¿será que tengo algo y mamá no lo sabe?
Al salir, el doctor dejo la puerta entre abierta y me asome un poco a ver qué hablaba con mi madre porque escuchaba su voz entre cortada, estaba intrigado por saber qué ocurría y me entere de lo peor…
-Señora, no es nada fácil lo que voy a decirle y créame que como padre la entiendo, pero debe saber que es un milagro que el niño aún este con vida, llevaba días en terapia intensiva pero su cuerpo no va resistir mucho tiempo, esta es una enfermedad que no tiene cura y aunque hay medicamentos que ayudan hacer mas lenta su propagación, el virus ya esta en todo su cuerpo, lo lamento mucho…
Termino de hablar y no supe qué hacer, quede paralizado, sentía un gran nudo en la garganta, ganas de llorar, salir corriendo, quería creer que no era real.
-Doctor- respondió entre sollozos- nunca quise que este día llegara, cuando nació le dieron pocos años de vida y con mi esposo confiamos en el tratamiento, pero veíamos como día a día eran menos efectivos.
No logró contener su llanto y salí gritando: ¡mamá no me quiero ir, te amo! ¡Dime que no es cierto mamita! Estuvimos así un largo rato, tenia el corazón acelerado, no había palabras, solo dolor, recordaba Millot, la abuela, el colegio, todo se me derrumbo…
Permanecí en el hospital unos días mas, hasta que hacían todo por mi, estaba inmóvil, me alimentaban por una manguera delgada y transparente, creo que la llaman sonda, la comida era asquerosa iugh, no podía mas y como ultimo deseo, pedí que mamá me lleve al patio, solo para ver mi último verano…
Javier Robles.
OPINIONES Y COMENTARIOS