Viernes
No se realmente que es el amor, sé que anhelo a una persona que me acompañe, y a la que yo pueda acompañar, quiero un amor quizá inmaduro, y así era él. Alguien que haga niñerías conmigo, que juegue a ser feliz, y que dure lo que tenga que durar… Con el paso del tiempo, ya no exijo un para siempre, exijo un para hoy, que se lea todos los días.
Los problemas son parte de toda relación, creo que la clave es lograr superarlos. No han sido muy fácil las cosas para nosotros, ambos hemos errado, pero ese viernes fui donde ti, este sentimiento fue más fuerte, solo quería estar a tu lado y disfrutar de la lluvia que se avecinaba, solo perderme en tus brazos, sentir la calidez de tu cuerpo.
Adoro mojarme bailando bajo la lluvia como en ese viernes, saltar en los charcos, y luego entrar riendo, preocupándome por el que dirá mi mama sobre mi ropa mojada, que me la arranques con pasión, y que en ese momento te transformes en un hombre, que me tome en sus brazos, sentir tus manos fuertes, como me recorren mientras me acorralas contra la pared… Y que seques con tu boca el rastro de la lluvia, y luego, en la comodidad de tu abrigo, cocinar juntos, o al menos intentarlo, yo tratando de cumplir tus antojos, fideos con hamburguesa, no es el mejor menú, pero ese es el antojo de esta noche, comer frente a la a ventana, (adoro los fideos) con los vidrios empañados, viendo la lluvia, y las nubes negras que poco a poco van cubriendo la ciudad, sabes que le temo un poco a eso, así que me entusiasmas con ver una película, a veces creo que soy demasiado inocente, no veo el subtítulo, no será una película completa, si no que una buena película a medias…
Una noche así a mi lado es difícil, a veces le temo a los ruidos de la lluvia, o hacen que tenga pesadillas, sé que no duermes bien, ni yo puedo hacerlo, tratas de protegerme entre tus brazos, pero solo lo logras a ratos. Hasta que encuentras el lugar, acaricias mi cuello suavemente, trayendo esa tranquilidad que necesitaba para poder dormir por fin entre tus brazos, a salvo de los ruidos de la noche, en tus brazos vuelvo a ser una niña, y tu mi super héroe… Al ritmo de tu corazón suavemente cierro mis ojos…
Sábado
Sentir tu piel al despertar, encontrarme enredada entre tus brazos, y estar apresurada por la hora, debo llegar a casa, pero, aun así, no quiero que me dejes ir, quiero que me amarres con tus piernas de la misma forma en la que lo haría yo, si fueras tu quien se te tuviera que marchar.
No espero que me lleves el desayuno a la cama, quiero que me molestes para que juntos nos levantemos a prepararlo, y entonces mientras hierve el agua me escabulla a tu sillón, prenda la televisión, y ponga esos dibujos animados que tanto detestas, y lo sabré, sabré que no te gusta, pero lo hare para molestarte, y cuando este todo listo pondré algo que nos agrade a los dos, no quiero que me des en el gusto, quiero aprender a llegar a un término medio junto a ti, que te preocupes por que dejemos limpio, antes de subir a tu habitación, y que me ataques con coquillas mientras subo la escalera, hasta que nuestros cuerpos se vuelvan a juntar, y esta vez, a la luz del sol, ser uno, que tu olor quede en mi cuerpo y tu respiración me sofoque… Para nuevamente quedar recostada entre tus brazos.
Se que te gustara la música, así que pondrás música mientras me convences de ir juntos a la ducha, sé que será la mejor ducha de mi vida, pero de todas formas me inundara un nerviosismo, pero con tu encanto trataras de hacerme sentir más cómoda, pondré el agua tan caliente que terminaras arrinconado pidiéndome que la enfrié, y te diré cobarde, como cada día me burlare de ti, saldré primero de la ducha me vestiré, y lo que necesito en ese momento es que me abraces y me acurruques nuevamente, quedar entre tus brazos pensando, hablando, viendo una película, solo pasando el tiempo, quizá planearemos una tarde juntos, iremos a la playa, caminaremos por la arena, y terminaremos embarrados, porque recuerda que eres un niño chico, y los juegos son de niños chicos, somos picados, y una cosa llevara a la otra, pero no hay problema, podemos aprovechar el sol, para secarnos, caminar y hablar sobre lo que te gusta, y sobre tus aspiraciones. Cuando el sol se comience a esconder buscaremos un lugar para sentarnos, me sentare entre tus piernas para ver el atardecer, me hablaras al oído y me dirás lo mucho que me amas, y lo bella que me veía hoy, sentirás una alegría interior, y yo un mini infarto, caminaremos a tu casa, y nos daremos otra ducha, esta vez, no tan tímida, esta vez nos dejaremos llevar en su totalidad por las notas de la música que se escuchara desde tu cuarto, el agua estará en un término medio, y nuestros cuerpos en una armonía total, esta vez, ninguno quiere salir primero, y cuando uno de los dos lo intenta, el otro lo detiene mordiendo sus labios, será imposible escapar de esa danza, pero lo haremos. Porque a eso nos dedicaremos a hacer lo imposible.
Esta vez la ropa será más abrigada, saldremos junto a nuestros amigos, así que te pones un pantalón y esos zapatos que me encantan, una camisa y una chaqueta, yo, sabes que me encantan las pantis, una falda y muchas chaquetas para no morir de frio, nos llenamos de perfume, mientras tomamos una cerveza, al ritmo de la música, bajaremos a comer con tu familia, y como siempre me pondré algo nerviosa, pero son amables, y tratan de hacerme sentir cómoda, y lo logran, me siento en casa, hablamos de diferentes cosas historias de ti cuando eras pequeño, eras muy loco, muy desordenado, bueno lo sigues siendo, siento la voz de tu madre con un poco de pena, cuando entramos en ciertos temas, sé que ella quisiera ayudarte, pero tú no la dejas, pero sé que me dejaras hacerlo, que solo será cosa de tiempo, y se solucionaran. Mi estómago estará por estallar, sabes cuánto adoro el pan con queso, ha sido una buena conversación, pero ya es hora, recogemos la mesa juntos, mientras ayudamos en casa con los platos, nos fumamos un cigarro y emprendemos rumbo, nuestra noche de sábado comienza…
Llegamos un poco más tarde de lo común, la música se mete en nuestros pies unos metros antes de llegar a nuestro destino, en tanto cruzamos el umbral de la puerta se ve iluminado por fogatones, las paredes tienen diferentes símbolos los cuales se destacan con la luz del fuego, verde, amarillo, rosa, el sonido de la música, al inicio del pasillo que nos lleva al lugar donde están las mesas y el resto de nuestros amigos, luces de varios colores, y más fogones por que buscan dar calidez al lugar. Ya han empezado la fiesta, hay muchas personas, y nuestros amigos se encuentran muy animados, buscaras un par de sillas para ambos, mientras lo haces sostengo tu chaqueta, junto a la mía, saludamos a cada uno de quienes nos acompañan en la mesa, nos molestan un poco por tardar tanto, y es así como comenzamos un viaje de relajación entre nuestros amigos, no paramos de reír por historias que nacen entre medio, y cada cierto momento chocamos nuestras miradas, que manifiestan secretamente el deseo vivo que sentimos el uno por el otro, a ratos nuestras manos se rosan, siento como se eriza mi piel, y tiembla la parte baja de mi nuca, una sonrisa incontrolable nace cada vez que eso sucede… Bebemos cerveza como de costumbre, y cada vez vamos siendo victimad de la provocadora música que nos ínsita a bailar, en grupo nos dirigimos a hacia otra puerta, que da lugar a una pequeña pista de baile al fondo del local. Siento el ritmo de la música mover mi cuerpo, tus manos guiándolo hacia ti, y como recompensa por lograrlo la calidez de tu respiración junto a mi cuello, y lo haces de nuevo, me elevas, siento tu olor, y creo que es la droga capaz de desatar la pasión en mí… Mi cuerpo vuelve a sentirse vivo, en este momento no eres un niño, eres un hombre que me seduce lentamente, juegas con tu nariz, al ritmo de la música haces que tus manos recorran mi espalda, y ya me siento extasiada… Como si todos los placeres de la vida pudieran reunirse, me dejo llevar hasta conseguir la suavidad de tus labios, en un beso que tiernamente comienza a encender el fuego que se propaga entre los dos, no puedo separarme de tu boca, alguna vez en alguna novela leí el descontrol con el que los vampiros succionaban la sangre de sus víctimas… Esta noche yo soy el vampiro, y trato de alejarme de ti, pero me es imposible, mi cuerpo se deja llevar y entre tus brazos y la música recupera la libertad que la sociedad le ha quitado, me siento como un pájaro volando entre la pasión y la diversión, cerca de las personas que quiero…
Pero nada es eterno… La música se detiene, no sé muy bien lo que sucede, veo la gente caminar en varios sentidos, sin entender nada, sujetas mi mano, y me aprietas fuerte, trato de sostenerme del resto de nuestros amigos, pero la multitud lo impide… Entonces solo deseo cerrar los ojos, confió en ti, y deseo dejarme llevar….
Domingo
Hoy será un gran día, no sé bien que fue lo que sucedió ayer, pero hoy por fin conoceré a tu razón de vivir, tu hija, eso en parte me hace sentir importante en tu vida, siempre tuve el deseo de hacerlo, pero nunca tuve la oportunidad de decirlo… Abro los ojos, las cortinas azules mantienen tu cuarto a oscuras, aun siendo las 11:00 , estoy enredada en tus brazos, entrelazada entre tus piernas, amo despertar así, siento ruido en el primer piso, creo que tu madre ya está en pies, y trato de buscar una linda forma de despertarte… Te tapo la nariz, te meto los dedos en la boca, te abro los ojos, pero creo que fue una noche agotadora, así que me doy vuelta, quedo frente a frente, y comienzo a recorrer tu cuerpo con besos… Desde tu oreja hasta tu ombligo, no tardas en despertar, veo tus ojos mientras los abres, en tu cara algo colorada, amo tus pupilas, tu boca, me dan ganas de lanzarme sobre ti y no soltarte más, aun cuando estoy llena de ansias, quisiera quedarme enredada en tu sabanas eternamente, te doy la espalda y me amarras con tus brazos, e inconscientemente inhalo y exhalo profundamente, siento un escalofríos en mi cuello, y tus labios recorrer nuevamente mi piel, cierro los ojos y comienzo a reconocer cada parte que vas recorriendo, estimulando cada uno de mis sentidos, y lo que comenzó de una manera tierna, se transforma en una guerra de pasión entre dos cuerpos, con respiraciones agitadas, con una desesperación de por medio, sudados, y aferrados el uno al otro, mis dedos desgarran tu piel, pero no te duele, es solo placer, es algo magnifico, como si fuéramos uno, como estallamos de felicidad, y esa sensación de tranquilidad que nos abraza… Reposo en tu pecho, me siento tranquila, me siento segura, siento que estoy descansando, siento el latido de tu corazón, y me muevo al ritmo de tu respiración…
Pero la hora a avanzado, pones la música fuerte, esta vez te logro convencer de que sea música romántica, y mientras vas al baño a lavarte los dientes, me miras a través del espejo cantar apasionadamente cada parte de la canción, y solo sonríes, sabes que estoy loca, pero creo que no te interesa mucho… Nos duchamos, y vestimos, la verdad si estoy bastante nerviosa, me quedo con el pelo mojado sobre tu cama mientras comienzas a ver tu serie favorita, y me inundo en ideas, quiero agradarle a tu hija, que vea en mí una amiga, quiero ayudarte con ella, a enfrentar todas esas situaciones que sé que te atormentan, quiero que en mi veas el apoyo para superar las etapas difíciles a las que te enfrentas en este difícil camino de ser padre, y solo es porque quiero verte feliz, sé que hacerla feliz a ella es tu felicidad, y es lo que quiero lograr… Me imagino su pelo castaño claro, con rulos, y su piel algo canela, debe tener tu sonrisa, unos ojos grandes y café como los tuyos, ese café que quita el sueño, como lo hacen tus ojos cada vez que los imagino…
Bajamos a desayunar, ya no hay nadie en casa, prendo la televisión, mientras pongo la mesa, y tu pones la tetera, me persigues a cosquillas mientras trato de apoderarme del control, pero sé que será inútil, es día de futbol, y eso aunque no lo creas lo respeto, me gusta acompañarte en esos pequeños momentos donde te veo tan apasionado por algo, han sido unos días maravillosos, y observarte en tus pasiones me complementan, pero aun así, hay algo que me inquieta, debo decirte algo, pero no logro recordar que, a veces soy tan inmadura, no controlo las cosas que hago y temo haberte hecho daño, sé que hice algo mal, y a ratos esa sensación ahogan mi cabeza, pero luego veo tus ojos, y vuelvo a ese país de fantasías.
Lunes
Es un despertar diferente a mis otros lunes, sigo en tu casa, esta vez me quedo mirando un momento el techo, me pongo a pensar, trato de identificar cual fue el momento exacto que me llevo a vivir todas lo que estoy viviendo a tu lado, siento el ruido del exterior, es un día nublado, y frio, más frio que lo habitual, trato de acurrucarme entre tus brazos para conseguir algo de calor, pero en mi bruto intento te despierto. No iré a la universidad y tu no vas a trabajar, ha sido un fin semana fuera de lo normal, pero me puedo acostumbrar a la idea de abrir los ojos y estar entre tus brazos, a sentir la calidez de tus labios, en las frías mañanas de julio, y a que aceleres mi corazón con cada caricia tuya…
Pero sigue esa tonta idea en mi cabeza, por más que trato de razonar, sé que estoy ocultando algo, me hace sentir culpable, siempre te he pedido que actúes con sinceridad, y ahora que todo está marchando a la perfección, temo que por un error mío del pasado pierda esto, por lo que tanto he luchado.
Al parecer nuevamente es muy tarde, bajamos y no hay nadie en casa, ya no siento hambre, pero tú, bueno tu sigues con ese apetito que te caracteriza, prendo un cigarrillo, y te observo mientras preparas algo para saciar tu apetito, te noto un poco más serio, y eso me parece extraño, por lo que en el instante en el que lo apago te ataco con un beso, si, pasada a humo, no es un muy buen despertar, pero no me gusta sentirte distante, te acompaño a comer, y nos recostamos en el sofá, mientras tu vez futbol, tomo una siesta a medias, buscando el calor de tu piel para alejar el frio, al abrir los ojos puedo admirar la emoción y atención con la que te concentras en el partido, escucho los relatos y me siento un jugador más, entre que abro y cierro los ojos, me voy haciendo parte del juego en mi imaginación…
Cuando despierto del todo, siento un miedo, no estas a mi lado, la televisión está apagada, esta vez fuiste a la ducha sin mí.
Hoy es tu día, iras a jugar futbol, y yo te hare barra, más de una vez te dije que admiraba mucho la agilidad con la que juegas a la pelota, amo cuando haces goles, me inspiras, adoro verte jugar, aunque no haga mucho ruido (sabes que soy algo tímida) y permanezco casi invisible siguiéndote con la mirada, más de una vez me he llenado de ira cuando te golpean, pero trato de comprender que son cosas del deporte.
Hoy juegas como nunca, corres como nunca, muy callado, pero con ese entusiasmo que te identifica, hoy es un buen día, caminamos a casa de la mano, entre las calles, hablando de la vida, de las semanas anteriores, de lo que vivimos lejos, te das una ducha y no sentamos a comer, creo que a tu lado la vida entera se vive comiendo, mi apetito ha cambio estos días, ha disminuido. Extrañamente, una idea loca ronda tu cabeza, y realmente lo digo con ironía, porque todas las ideas que te rondan son locas, pero tienes ganas de salir a pasear… ¡Si! Un lunes… Tomas la camioneta de tu papa y partimos, una vuelta por la playa, recorrer esa avenida, y subir a la avenida principal de la ciudad para a una botillería por unas cervezas Kutsman, y se me ocurre la genial idea de comprar sabores surtido, nada mejor que una noche eliminado los tragos amargos de la vida con diferentes sabores… Me llevas a conocer un mirador, del que tanto has hablado, es realmente hermoso, aunque todo lo que debimos cruzar me asusto, mucha tierra y árboles, algo oscuro, y subiendo unos cerros, retirado de la ciudad. se ven las luces de la ciudad, se ven los pequeños universos de cada una de las personas que nos rodean, casi puedo imaginar a cada una de esas personitas recorriendo las calles, cada uno con un sentido diferente, y puedo imaginar sus historias, sus ideas como globos de pensamientos… Pero interrumpes ese momento… Crees que no es seguro mantenernos ahí, y sin pensarlo dos veces emprendemos viaje de regreso a la playa, matamos el silencio del camino de regreso con un poco de música de tu teléfono, soy el dj de esta noche, y vamos coreando las canciones hasta que encontramos el lugar perfecto… Y ahí nos detenemos, bajamos y nos cruzamos la calle para dirigirnos a la arena. el mar está en calma, el clima un poco frio, y al mirar el cielo puedo observar con claridad cada una de las estrellas pintadas, es un cielo hermoso, puedo respirar ese aire marino, y sentir el ruido de las pequeñas olas que se forman en la orilla, mezclado con los autos que pasan unos metros más arriba en la avenida, el lugar está prácticamente desierto, la arena algo fría, pero es perfecta para sentarnos y hablar de la vida. Entre besos, sonrisas, coqueteos, y diversos temas, por fin sin darnos cuenta me comienzas a hablar de tu vida, de tus penas, de tus miedos, por primera vez me siento miserable al no poder hacer nada por solucionarlos, al no poder retroceder el tiempo o traerte personas de vuelta, veo tus ojos brillantes, y solo quiero abrazarte, no encuentro las palabras adecuadas para animarte, nada de lo que diga traerá a un ser querido de vuelta, esta vez la cerveza no pudo eliminar el trago amargo de no poder hacer nada por ti, por primera vez comienzo a entender la justificación de tu locura, y solo pienso en acompañarte en cada una de ellas, si eso es lo necesario para sanar, me encanta estar contigo, me encanta besarte, sentir la calidez de tu cuerpo, en mi cuerpo frio, la humedad de tus labios, en mi boca seca, y tu respiración agitada, nos quedan distintos sabores de cervezas por probar, y la noche acaba de empezar, cada vez me voy sintiendo mas parte de ti, conocerte, y que confíes en mi me llena. No paso mucho tiempo antes de que comenzara a correr un viento frio, por lo que decidimos volver a casa, a tu casa, en el camino tomo tu mano, y voy pensando en llegar pronto para estar amarrada en tus brazos de nuevo, y tu solo vas en silencio, un silencio que me incomoda, que me hace recordar que hay algo que te debo contar, no quiero pensar, llegamos a casa, y de forma extraña solo nos acurrucamos y dormimos.
Martes
Escucho ruidos en el primer piso, está muy helado todo, siento tu respiración en mi espalda, y tu mano cruzando mi cuerpo, prometo que solo me muevo con la intención de conseguir algo de calor, pero es suficiente para despertar a aquellos demonios que viven dentro de nuestro cuerpo que se anclan como aferrándose a la vida, lo he conseguido, algo de calor, pero no de la forma que lo buscaba, siento como tus manos me aprietan con desesperación, como lo han hecho cada noche que he estado entre ellas, como me admiras, y besas de una manera inexplicable, con una pasión, con ansias, mis manos desgarran tu piel y las tuyas tratan de contener la fuerza, tu respiración se hace cada vez más fuerte, te detienes para decirme “te amo ”y darme un tierno beso, como pidiendo perdón por la pasión, no te preocupes cariño, no debes pedir perdón, me encanta que me tomes de esta forma, sentirme deseada por ti, ver cómo me miras cada vez que abres los ojos, como acaricias mi pelo deseando jalarlo, y tratando de mantener esa bestia dentro de ti, sé que haces un esfuerzo inútil por contenerte, y me gusta, me gusta ver ese esfuerzo, y me gusta que sea inútil, somos dos demonios, que gozan del calor que nos podemos entregar en nuestro pequeño infierno, de una u otra forma hay que mantenernos cálidos. Veo la hora, 6:30 am, con algo de calor en el cuerpo, podemos seguir durmiendo.
El calor ha vuelto, sigue la pieza algo oscura tratando de detener el intenso sol, que apareció, la pieza se siente demasiado cálida, como siempre sigues durmiendo, te contemplo unos minutos, veo cada detalle de tu rostro, tu nariz pronunciada, tus cejas, tus labios, quisiera comerlos, te vez tan inocente descansando, nunca he respetado la inocencia en ti, así que es hora de despertarte, de piñizcar tu nariz, hoy no tienes muchas ganas de levantarte voy por un poco de agua y cuando me empeño en volver a la cama ya estás en pie, sintonizando una de tus canción favoritas, subiendo el volumen, y esta vez tratando de ordenar un poco, se te ve con poca energía, pero tienes un entusiasmo que lo compensa todo, me acurruco entre las sabanas y no encuentras nada mejor que lanzarte a la cama, como si el piso estuviera hecho de lava, me parece gracioso, pero esta vez trato de detenerte enganchando mis pies, quisiera que nos quedáramos ahí, estoy algo cansada, pero es inútil mi intento, tienes suficiente fuerza para escabullirte, me preparo para bajar ya me sé de memoria cada paso que darás, pones la tetera, pongo lo que necesitas para comer, y una tasa para mí, veo algo neutro en la televisión, como los días anteriores, comes y subimos, me meto a la ducha, y comienzas a hacer la cama, luego entras tú, y hoy, estoy entusiasmada, hoy es mi día, así que nos preparamos para salir…
El clima esta cálido, camino tomada de tu mano, el aire es fresco, el sol radiante, como desearía detener el tiempo, cada vez que tomo tu mano me siento inmortal, y plena, con una alegría que se nota en el brillo de los ojos, estamos en el centro comercial, iremos por una película, y bueno, lo más difícil es coincidir en cuál será la película, somos algo raros, un poco diferentes y nos cuesta ponernos de acuerdo, pero después de una intensa charla lo hemos conseguido, además es mi día recuerdas, un poco de palomitas, unos chocolates y unas bebidas son mi encargo mientras haces la fila de las entradas, comenzó a ponerse algo helado y faltan unos minutos para que la función comience. Es la primera vez que vamos juntos al cine, y me siento como si fuera nuestra primera cita, me tiemblan las manos en las que sostengo las bebidas, tu tomas los chocolates y palomitas (nada tonto) y me sorprendes, la película de terror que tanto quería ver, (odias las películas de terror) pero me acompañaras, entramos, buscando los asientos que nos corresponden, ni muy lejos, ni muy cerca de la pantalla, nos acomodamos, y pones tu manos sobre mi mano, mientras comienza, nos besamos tal y como si fuéramos dos niños chicos dando su primer beso, a escondidas. Me inunda la felicidad, de saber que has pensado en mí, y me inspira a seguir pensando día a día en ti antes de actuar, tomas mi mano fuerte y comenzamos a disfrutar de la película.
Me encantan las películas de terror, y más si estoy con ese hombre que causa terremotos en mi cuerpo, creo que ha sido la mejor película de mi vida, pero es temprano aun, paseamos un rato, imaginando historias, hasta que como siempre te ataca el hambre, así que emprendemos rumbo a la playa, iremos a un lugar que espero que te guste mucho, se escuchan las olas, un té para mí, y tu bueno, tu comerás como solo tú sabes comer, a veces pienso que te hago gastar mucha energía, para que comas de esa manera. Te observo y veo en ti un niño, me parece divertido mirarte cuando no lo notas, y cuando tus grandes ojos chocan conmigo me sigues sonrojando, como desde el primer día que los vi.
Ya está oscuro, y algo frio, caminamos un momento por la playa, jugamos en los juegos infantiles amo ese juego que gira y gira, esta algo húmedo el asiento, pero disfruto dando vueltas y tratando de mirar el cielo, columpiarnos, a ver quién llega más lejos, bueno a mi igual me da un poco de miedo caer, creo que saldría más perjudicada que tú, nos sentamos en el borde de la calle, un cálido abrazo, y un beso en mi frente, y nos devolvemos a casa.
En tu casa ya están algo extrañado, que pases tantos días tan tranquilo, no quiero detener tu locura, pero si quiero regalonear y disfrutarte estos días, siento tu pieza como un nido, talvez algo así como un fuerte.
Como cada noche lavamos nuestros dientes, y nos ponemos pijama, aunque sinceramente nunca he entendido para cual es el fin, o porque cínicamente lo hacemos, es extraño que permanezcamos con ellos más de 10 minutos luego de apagadas las luces.
Siento un viento en el exterior, es de madrugada, como siempre con tu brazo cruzando mi cuerpo desnudo, trato de moverme, pero me lo impides, me tienes aferrada a tu cuerpo. Después de varios intentos logro salir de ahí, me asomo a la ventana, veo una niebla densa que cubre la ciudad, es inevitable en este momento para mi pensar en el momento que horas antes viví junto a tu cuerpo, me pongo el pijama que se encuentra repartido por tu habitación, una chaqueta y cojo unos cigarros, sigilosamente bajo, los cigarros son de menta, mis favoritos, aunque no los tuyos, mientras me siento en el último escalón comienzo a prender el cigarrillo, esta todo en silencio, deben ser las 3:00 am aproximadamente, no cogí el teléfono para ver la hora, pero por el silencio de la noche es y su apariencia no debe pasar de esa hora.
Mientras contamino mis pulmones con ese adictivo frescor, pasan una y otra vez cada segundo que he vivido a tu lado, los momentos buenos, como cuando recién comenzamos, como aquel día en el que llegaste muy tímido y ansioso a mi casa con esa bella rosa de papel, el brillo de tus ojos en ese momento, y el olor que embriagaba mi respiración, cada vez que me sentía triste tomaba esa flor, que roseaste con tu perfume para animarme, trato de analizar que lo nuestro no ha sido fácil, a veces los momentos infantiles nos superan, y actuamos sin pensar, nos lastimamos el uno al otro, lo hemos hecho muchas veces, y luego nos arrepentimos, no sé que es amor, sé que eres especial para mí, y que tu mirada es la luz de mis ojos, y tu olor el aire que mis pulmones necesitan. Todos cometemos errores que nos hacen más humanos, a lo largo de la vida nos van creando la línea que debemos seguir, se supone que aprendemos de ellos e intentamos deducir que es lo que debemos y lo que no debemos hacer, aprendemos a querer con el corazón, a besar con el alma, y sentir realmente con cada centímetro de la piel las emociones que la otra persona es capaz de producir. Justo cuando creía que era una persona que se encontraba con el manual de como querer aprendido apareces tú, desordenas mis esquemas, y siento que debo aprender de nuevo, yo, bueno yo no soy normal, y no cometo un error una sola vez, suelo cometerlo dos, tres, cuatro, cinco, como escuche por ahí alguna vez “Si la vas a cagar, cagala con ganas” pero creo que finalmente algo rescato. A pesar de eso, de nuestros problemas, porque no se pueden llamar muchas peleas, no son enfrentamientos; de nuestras diferencias, (somos realmente diferentes) hay un momento en el que sin saber cómo, no existe nada de eso, nos transformamos en uno, y lo disfrutamos…. Cuando se funden nuestros cuerpos, siento que todo por lo que pasamos es lo necesario para lograr esa complicidad, que desde el primer día siempre ha estado ahí.
Un cigarro más… No sé que es amor, pienso en que deseo acompañarte en tu vida, apoyarte, y tratar de ayudar a levantarte cada vez que tropieces, y si no es fácil quedarme ahí contigo hasta que lo logres, quisiera disfrutar tus victorias, celebrar juntos, y vivir tus lutos, acompañarte en lo bueno y en lo malo, aprender a decidir que es lo mejor para ambos, o el termino de medio para realizar algo. Acompañarte en tus aventuras, en tus pasiones, en tus sueños, y ser ese hombro que alguna vez ni Dios lo quiera necesitaras. No sé que es amor, sé que me basta una mirada tuya para viajar a un planeta, del que no existen registros, esos ojos cafés, son el pasaporte para salir en un segundo de este planeta, y flotar. La intensidad de tu mirada siento que me desnuda, y no solo de una manera morbosa, sino que llega hasta lo más profundo de mí, siento que desnuda mi alma, y deja al descubierto todo lo que soy, todo lo que quiero ser, y todo lo que quiero que seamos….
Esta bastante helado, subo tímidamente las escaleras, mientras uno de mis calcetines rosados se engancha en algo, me detengo a desenredarlo, y siento una sombra, me quedo inmóvil, y vuelvo a sentarme, ya casi en el segundo piso, puedo ver desde aquí el escritorio de tu pieza, y tu pijama desparramado por el piso, Siento un nudo en mi garganta, y una presión en mi pecho. Hace días tengo claro que estoy omitiendo, ocultando algo, y trato y trato de recordarlo, pero no lo consigo, me pesa el no saber, el no recordar, la angustia, de que es lo que habré hecho mal…
El frio me hace regresar a la cama, aun así, casi por inercia me saco el pijama y calcetines, pero creo que mi cuerpo está algo frio, y te despiertas un poco, te mueves junto a mi cuerpo para tratar de darme calor, no te niego que ya me entusiasma la idea, pero solo sigues durmiendo, esta vez siento que te detesto, estas cansado, me acurruco en tus brazos y te dejo dormir.
Miércoles
Estoy algo agotada, aun así, soy la primera en despertar, la cortina me impide ver cómo está el clima, pero siento un día frio, nublado, de esos que no dan ganas de levantar, últimamente me siento así todos los días, sin importar el tipo de día que sea… Miro el piso café de madera de tu pieza. Tratando de descifrar en que estoy pensando, observo tu closet, tu escritorio, el tono celeste de tu habitación, el techo blanco, el canasto de ropa sucia que tienes al lado del closet, nuestra ropa por el piso, una pelota de futbol, tu equipo de música, tu computador, si cada una de esas cosas tuviera la capacidad de hablar, de contar lo que hemos vivido tú y yo en esa cama, en ese piso, veo la puerta del baño, si esas paredes hablaran, si pudieran saber que han sido testigo de los días más hermosos de mi corta vida, he repetido sensaciones, como cuando recién nos conocimos, y placeres, desde el primer día, siento que he repetido algunos días, como pequeños dejabu, no sé bien como comenzamos a vivir esta aventura, pero han sido un tipo de vacaciones bien merecidas estos días juntos, creo que primera vez que te veo tan seguido, y que puedo cómplice de tu cuerpo cada mañana, cada noche, tu mano algo floja sobre mi cuerpo despierta, cuando termino de analizar estos momentos, siento que me aprietas con fuerza contra tu cuerpo, adoro dormir dándote la espalda, sobre todo por estos despertares, susurras buenos días en mi oído, algo tapado por el largo de mi pelo, tu mano comienza a recorrer mi cuerpo, y de una extraña manera pongo mi mano sobre tu mano, no para detenerte, sino que para guiarte, para ser cómplice del recorrido que haces, para sentir la pasión que corre por tus manos, cuando me aprietas contra tu cuerpo… Siento ese fuego de tu deseo más vivo que la vida misma, siento como canalizas tus energías a través de tus manos, no son grandes pero son fuertes, son intensas, al igual que tus brazos, capaces de sostenerme, pero no de controlar la niña que has transformado en mujer, el ángel que como resultado de tu cuerpo se transforma diablo, encendiendo sin piedad cada parte de la habitación, tomando tus manos y haciéndote sentir vivo, observando tus ojos, y haciendo uno nuestros cuerpos, bebiendo del dulce veneno que entrega tu boca, ese que puede enloquecer a cualquier mujer, desgarrando tus labios, y apretando la cama con cada movimiento… No sé que es amor, pero sé que esto no solo me llena el cuerpo, me llena el alma, tener este placer, y al abrir mis ojos mirar al hombre que me hace sentir mujer, que eriza mi piel solo con respirar sobre ella, a ese hombre que me provoca dolor de estómago antes de verlo, y que me hace poner nervioso día tras día, tal y como ha sucedido desde el primer día que te conocí.
Caigo derrotada a tu lado, acaricias mi pelo, suspiras, y tocas mi nariz, mi boca, mi cuello, lentamente, deslizas tus dedos por mi piel morena, te detienes en mi pecho, y me besas, me abrazas y te levantas de la cama sin decir nada, vas al baño, te lavas los dientes y metes a la ducha, tu mirada es una dulce invitación para ahorrar agua y disfrutarnos uno a otro en bajo ella.
Decidimos ponernos pijama, el mío es blanco y de polar, algo peludo, con una polera celeste manga larga con un perrito en medio, unas pantuflas de colores peludas, nada sexy en realidad, y el tuyo, un pantalón azul y una polera, bajamos juntos a desayunar, pero nos llevamos una gran sorpresa al ver que en realidad es la hora de almorzar, son l4:05 de la tarde, como los días anteriores no hay nadie en casa, esta vez te quiero regalonear, pelo unas papas, y pico un poco de carne, chorizo, y salchicha para ti, te gusta la chorrillana, pero no me gusta freír, así que como buen equipo que somos me ayudaras con esa parte, siendo sincera, he robado varias papas fritas, me escabullo como una ratona sin que mires y ataco, luego me voy corriendo al living. Sacas unas cervezas del refrigerador, y entre que cocinamos, nos besamos, bebemos algo, y nos reímos de las tonteras que somos capaces de realizar… Sintonizamos Los Simpson en la televisión, y nos sentamos a comer y seguir riendo.
La tarde ya ha avanzado, hemos estado mirando televisión casi todo el día, creo que después de todo es lo que necesitaba, un día entero solo tú y yo, regaloneando, jugando con tus pies, y jalando los pelos de tus piernas para molestarte, unas cervezas para calentar el cuerpo, y comida para engordarlo (contigo no funciona, nunca engordas). Entre juegos y regaloneas me vas haciendo un poco más débil, un poco más frágil, cada vez un poco más tuya. Me vas despertando ese lado infantil que se duerme con la pasión, pero que siempre permanece en mí. Ocultas las nubes de mis días grises, y haces brillar el sol, tu mirada es capaz de iluminar mi vida, y tus manos de guiarme.
Nos quedamos hasta el anochecer, subimos a tu habitación, nos recostamos, y nos abrazamos como si no nos hubiéramos visto en años….
Jueves.
Me ahogo, no fue una linda forma de despertar esta vez, se me estaba agotando la respiración, y pegue un salto que nos dejó a ambos pegados en el techo, te levantas y te diriges al baño, me siento a los pies de la cama, no he conseguido despertar del todo aun, siento mi cuerpo más cansado de lo común, te sigo a la ducha, nos vestimos, y esta vez solo me recuesto sobre tu cama.
Es de noche, y una angustia invade mi cuerpo, he comenzado a recordar la mentira, mi error, no entiendo bien que está sucediendo, trato de hablar contigo pero me resulta inútil, te busco y me ignoras, quiero que me escuches, quiero pedirte disculpa, quiero tratar de entender lo que paso, como es posible, no sé que es amor, pero siento que tengo roto el corazón, me desespera que no me escuches, que no me prestes atención, que simplemente me ignores después de tantos días fantásticos que viví a tu lado después de aquel día, solo me pongo a llorar en tu cama, quiero que me mires por un minuto para lograr explicarte que fue lo que sucedió, pero no consigo esos ojos que me guían la vida, y aunque lo consiguiera mi cabeza esta confundida aun, no se explicar claramente lo que sucedió.
¡Perdón cariño!
Vienes llegando del futbol del día jueves, no fui contigo, me dejaste olvidada en tu habitación como si fuera un juguete que dejas sobre la cama, me comienzo a llenar de tristeza, mis manos tiemblan, mis ojos se nublan, hasta que una voz en mi cabeza comienza a hablar, comienza a hacerme viajar, a revivir como si fuera una película nuestros momentos.
El jueves pasado tuvimos un pequeño problema, si, ese día que discutimos en tu pieza mientras tu familia nos esperaba para comer, llore,, tome mis cosas y me marche, pero de ahí en adelante las cosas no fueron como yo lo creía, no me seguiste cariño, dejaste que me fuera sola, en el camino solo me llene de ira, solo me enfurecí, solo podía llorar, y al llegar a mi casa, en un nulo intento por dormir, fui cobarde cariño, no le hice caso a mi corazón, le hice caso a lo que decían los demás, a los comentarios, me deje llevar por la multitud, y en cuando desperté, el día viernes me dirigí a la universidad, en donde por actividades me puse a beber unas cervezas en la tarde, nos es bueno beber con pena, no es bueno beber con ira, mi corazón moría de pena al verme derrotada y como una cobarde ahogándome en alcohol, él quería luchar, él quería estar a tu lado, él quería hacerte feliz, pero fui una inútil, y no le hice caso, después de la universidad fui con mis compañero a aquel bar al que solíamos ir con nuestros amigos, seguimos bebiendo, fuimos a bailar, y de un momento a otro se apagaron las luces, se detuvo la música, todos comenzaron a correr, te juro amor que me entregue a tus manos, que deje que mi corazón fuera tras de ti, sabes que soy algo miedosa, no supe cómo reaccionar, y solo cerré mis ojos, y me vi en tu casa, a tu lado, luchando por lo que me hacía feliz, en tus brazos.
Ahora puedo ir viendo claramente lo que paso, ¿recuerdas los fogones cariño?, bueno creo que un grupo de personas, en una mala broma comenzaron a jugar con ellos, perdieron el control, y este comenzó a propagarse sin control por el resto del lugar, ¿ recuerdas que era un pasillo muy angosto el que llevaba a las mesas y la pista de baile, y este estaba iluminado por más fogones?, bueno, había mucha gente, y las luces apagadas, sumado a la desesperación de la multitud fueron entorpeciendo el camino para que todos pudieran escapar, algunos se comenzaron a ahogar en la oscuridad de la pista de baile antes de ser consumidos por el ardiente fuego, cariño, te juro que no era lo que quería, el alcohol en mi cuerpo me hizo verte en ese lugar, me hizo cerrar los ojos, me veo en el lugar con los ojos cerrados, y trato de despertarme pero es inútil, quiero buscar la forma de sacarme de ahí y no lo consigo, no logro comprender como disfrute estos días a tu lado…
De pronto todo comienza a ser un poco más claro, la vos triste de madre, tu sin ir al trabajo, yo sin ir a mi casa, sin ser retada por mi madre, sin ir a la universidad, no pude conocer a tu hija, no logro tener una imagen de ella, no traje más ropa a tu casa, solo hay cosas tuyas, amor, hubiera querido que mis últimos días a tu lado fueran así, hubiera querido luchar por lo que sentía, hubiera deseado ser menos cobarde, hubiera deseado ser menos orgullosa, ahora noto porque estabas tan distante, por más que me esforzara en acercarme a ti, quisiera que no fueran así las cosas, pero no hay más que pueda hacer, ya no me ves, ya no me escuchas, me comienzo a sentir sola y fría, no sé bien cual será mi lugar ahora, que hago aquí, entro y salgo de todas partes sin que nadie me note, no siento más que pena, desesperación por no poder arreglar las cosas, por no poder decirte, que si bien no sé que es el amor, siento que para mí tu eres amor..
Perdón por ser cobarde y no jugármela por ti, por llorar a oscuras en mi cuarto, y golpear la pared ese jueves, morderme la boca y solo llenarme de ira, perdón por enojarme y no buscar una solución, por beber, hasta perder el control de mí, y por no quedarme a tu lado.
No quiero marcharme y siento que mi cuerpo se va desvaneciendo, nunca recuperare tu cuerpo. Nunca volverá a ser uno junto al mío, pero mi corazón quedara fundido en el tuyo, porque es ahí el último lugar en el que deseaba estar, creo que el corazón no siente hasta que sufre, de que nadie tiene hasta que pierde, solo cuando perdí la oportunidad de estar a tu lado comenzó a darme cuenta de que realmente tenía lo que me hacía feliz.
Eras la magia de mi vida, sé que me entregaste lo mejor, y sé que por más que no quiera me estoy marchando lentamente, voy perdiendo la visión, mis sentidos se van debilitando mientras voy viajando…
OPINIONES Y COMENTARIOS