Hoy la vi y solo sentí como cada poro de mi piel se contrae, mis pupilas se colapsaban y mi boca solicita sus pechos como trozos de albaricoque que con el tiempo serán higos comestibles por el tiempo, ya no sé qué hacer, me quita el sueño en cada segmento de vida. Llegan momentos relampagueantes de recuerdo, a veces solo siento que fue una ensoñación, pero las marcas en mis manos, espalda, fosas comunes debajo de mis ojos me dicen que es de verdad, que existió y que esa tasa de té en mi alacena es otro rastro de su humanidad. Me gustaría otra botella, pero a este paso mi amigo siento que el licor de su ausencia es lo que me embriaga más y castiga mi obstinación.
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