Que la noche no se acabe nunca, que jamás tenga que dejar de contemplar las estrellas en el firmamento reflejado en tus pupilas; que la espera por cruzar el brillo de tus ojos con la oscuridad de los míos sea infinitamente recompensada con el rose de tus manos encontrándose con las mías, así, sin permiso ni explicaciones.
Quiero que la oscuridad nos abrace para poder ser un mismo ente concebido bajo el más puro deseo de encontrarnos sin nombre ni apellido, que no seamos un par de personas más en el mundo sino un mundo de emociones y sentimientos sin tiempo ni materia, sin dimensiones ni restricciones.
No me preguntes… no cuestiones quién soy; de dónde vengo o a dónde te pretendo llevar porque sinceramente ni yo lo sé pero te aseguro que juntos lo hemos de averiguar. Permíteme ser cómplice de tus delirios, ser el guardián de tus misterios y el constructor de tus sueños que ya no serán solo tuyos sino míos también.
Simplemente dejaremos de existir para empezar a vivir.
OPINIONES Y COMENTARIOS