Entre Cafe y Puchos…
Suena el telefono,
Tarde solitaria, una llamada inesperada…
El sujeto se sorprende…
Decide no atender, entre cafe y puchos…
Pasan los minutos, matando el tiempo…
Desafiando el reloj, y él ahi sentado en un viejo sillón… Descansando, reposando su alma…
Su vida, tan bien llevada, pero vacía…
Llena de angustia, dolor y soledad…
Un tango de fondo, una radio amiga…
Un cuadro en la pared, lleno de colores…
Regalo de un viejo amigo,
Un cuadro lleno de colores, pero al mismo triste…
La ventana abierta, una sombra que entra reflejandose en el piso…
Solitaria pero que al él, lo llena de compañía…
Pasan los minutos, él sin darse cuenta,
Como si nada…
Relajado, respirando profundo….
Entre cafe y puchos, pasan las horas…
Y él ahi en el sillón, confuso en su mundo…
Recordando viejos tiempos, tiempos buenos, malos… Pensando en ella, ella que es…
Tan cruda, fuerte, profunda…
No sabe como desahogarse, como sacársela de encima… Con preguntas sin respuestas…
Respuestas que no tiene, que nadie las tiene…
Nada mas ella, que esta ahi con él…
Mirándolo, observándolo, esperando el momento justo, Para tocarlo, marcarlo por dentro y por fuera…
Él no se da cuenta que ella esta ahí,
Pero la siente, la respeta…
La espera para reprocharle todos sus problemas, sus quejas…
De repente, mientras miraba hacia la ventana…
Con un tango de fondo, un pucho consumiéndose… Dejando caer la cenizas al piso…
Un sombrero en el aparador, viejo…
Humedo con ese olor a tristreza…
Quien nunca lo uso, manchado por fuera,
Pero lleno por dentro…
Lleno de sueños, que nunca vio,
Que nunca tuvo, que nunca los pudo concretar… Que sin ir mas lejos tampoco se intereso mucho en ellos…
Cuyo reproches son aquellos,
Quién por culpa de ella no los pudo realizar…
Y él ahi sentado muy comodo en u viejo sillón… Entre cafe y puchos la espera, la sigue esperando… Hasta que de la cara y lo enfrente…
Él, quién la invita todas las noches con un cafe y puchos…
Para juntos debatir sus problemas, sus miedos y sus quejas…
Ahí cara a cara, más alla de todo y de todos… Quién la maldice todas sus noches…
Con mucho dolor por dentro y gritando… Con mucha bronca…
Maldita soledad…
Al fin y al cabo, sin ir mas lejos…
Quien dijo que la soledad por las noches desespera.
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