Tenemos la obligación moral
de ser honestos con nosotros mismos.
Qué nos gusta, qué no nos gusta.
A quién queremos, a quién no queremos.
Quienes somos, y quién no somos.
Porque si uno se miente así mismo,
cae en el pozo del engaño,
ese pozo que te lleva a un lugar extraño,
que te lleva a trabajar en algo que detestas,
que te lleva a estar con quién no quieres,
y que te lleva a ser otra persona.
Tienes la obligación moral
de dejar de engañarte, de dejar de fingir,
porque ese es el único camino
que algún día te conducirá a querer,
que algún día te conducirá a amar,
que algún día te llevará a vivir.
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