En tí nace, en tí vive y en tí muere
esa luz de esperanza que es mi vida;
y me digo: «corazón, no desesperes»
si en mi alma sangrara alguna herida.
Y esperando con ternura que te esmeres
en hacerme olvidar penas sufridas,
es que pido que el cariño no se altere
y lograr así la dicha prometida.
Y yo sé que llegará como al descuido
y en mi alma dejará todo el encanto
de saber que el dolor está dormido.
Pues llegaste a mi vida como un canto
para hacerme soñar con el olvido
que en mis noches de amargura pedí tanto.
Claude 17/01/54
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