Ella está ahí, sé que está ahí.
Manifiesta a gritos toda clase de improperios.
Me quita el aliento, me sofoca con singular impiedad.
Y se ríe de mí, por no poder controlarla.

Ella quiere salir, pero sabe que no puede.
Yo quiero que salga, pero reconozco que no hay forma de hacerlo.
Y me pierdo en mí mismo,
Sabiendo que voy perdiendo la batalla.

Ella perforó mis entrañas con sus garras.
Yo desangré mis sueños, mi sonrisa, mi imaginación.
Ella sabe que soy más débil que ella,
Mientras yo, sé que sólo hay una forma de expulsarla.

Ella celebra con gritos que solamente yo puedo escuchar.
Yo me muero en silencio, para su exclusivo deleite.
Nadie puede notarla y no vale la pena explicarlo,
Pero al final, todos dirán que fue por ella.

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