Como un grano de arena en un desierto infinito, como una partícula de polvo en el aire. Así se siente estar flotando a la deriva en el espacio abierto. Congelado, en completo abandono… Simplemente existiendo pero sin propósito.
Tal vez 10 minutos de oxígeno restantes en mi traje me den la posibilidad de explicarles cómo llegué aquí. Cómo todo empezó a ir mal. No siempre estuve deseando mi muerte sin poder hacer nada para evitarla.
00:10:00
Mi misión a bordo del Aventurero era sencilla. Encargarme de mantener todo bajo control, si algún fallo surgía yo entraba en acción y colocaba todo en su lugar. La mayoría del trabajo lo hacía la IA.
Christine estaba programada para ser lo más humana posible. Y en verdad muchas veces lograba hacerme sentir que no estaba solo en aquella nave. De hecho creo que llegué a sentirme tan bien con ella que la única forma de conciliar el sueño era escucharla hablar detalladamente sobre los archivos de navegación y curso de viaje. Ella era un respiro para mi salud mental entre los análisis de datos que debía recopilar cada hora en aquel abandonado puesto de control espacial. Dios, cómo odiaba estar encerrado en esa chatarra… Y ahora cómo quisiera estar de nuevo ahí dentro.
Fue durante un mantenimiento de rutina que mi vida tomaría un rumbo que finalizaría con mi inesperada muerte.
Lo primero que noté fue un fallo mecánico en los alerones superiores que se ubicaban sobre la cabina de mando. Como de costumbre, abrí el compartimiento lateral que se ubicaba justo al lado de la cabina de despresurización. Saqué el traje de protección y me lo coloqué, activé el casco y encendí los monitores vitales…
00:09:00
… -Tus signos vitales se ven en orden, John. Puedes proceder a la despresurización- dijo Christine. Entonces cerré la cabina y presioné el código del panel para despresurizar el área. La alarma de apertura comenzó a sonar y conté 5 segundos hasta poder accionar la compuerta. –Hazme saber si todo está en orden allá afuera. Sabes muy bien que mi visión periférica es una mierda con esta cosa puesta- le dije en un tono algo bromista. Por supuesto que ella no rió.
La compuerta se abrió por completo y con movimientos lentos pero precisos salí al vacío. No puedo alcanzar a describirles la enorme paz que transmite estar afuera, cómo te sientes en armonía con el universo. A menos que tu arnés de seguridad se haya cortado y no tengas oxígeno suficiente para utilizar la propulsión. Pero ya llegaremos a eso.
-Tu ritmo cardíaco aumenta ¿Está todo bien?- Preguntó Christine, asegurándose de que me mantuviera siempre en comunicación.
–Eh… sí, sí. Por supuesto. Nunca te acostumbras a esto. Eso es todo- afirmé intentando disimular mi evidente nerviosismo. Es cierto lo que dije, nunca te acostumbras a que tu vida dependa de un sistema de seguridad presto a millones de fallos.
Me abrí camino por el fuselaje hasta la cabina de mando y pude ver el alerón averiado. Tomé una de mis herramientas y comencé a reparar el fallo…
00:08:00
…-John, estoy detectando una señal de SOS. Es intermitente pero no está lejos. Informaré a la Estación de Cobertura más cercana. La Brigada de Avanzada debería hacerse cargo- Christine interrumpió. Me detuve por unos segundos para asimilar lo que estaba ocurriendo. Nunca antes me había pasado esto.
–Reproduce el mensaje Christine- le dije. Algo dentro de mí me hacía sentir que debía hacer algo al respecto.
-John, no es necesario. No es nuestro trabajo- sentenció la IA.
– ¡Reprodúcelo!- Grité.
-Aquí Fénix-03 dirigiéndose a quien sea que esté escuchando. Quedé atrapada en una nube electromagnética y los controles están muertos. No tengo control sobre la nave. Fallan los soportes vitales. Mis coordenadas son 0045.12.4378 cuadrante Oas, sistema Nubilon- el mensaje acabó repentinamente.
Estuve detenido durante tal vez un minuto hasta que reaccioné.
–Christine, dame el tiempo de respuesta de la Brigada de Avanzada- dije mientras guardaba mis herramientas nuevamente y me dirigía de regreso a la compuerta del hangar del Aventurero.
-El tiempo de respuesta de los cuerpos de la Brigada de Avanzada más cercana es de aproximadamente 43 minutos- la escuché decir, mientras me apresuraba al panel de presurización y colocaba en su lugar el arnés de seguridad…
00:07:00
…–Dime nuestro tiempo de respuesta- sentencié.
-John, te recuerdo que no estamos equipados para prestar auxilio- insistió Christine.
-Me importa un carajo ¡Tiempo de respuesta, ya!- se despresurizó el compartimiento al mismo tiempo que me quitaba el casco y el resto del traje de protección. Corrí como pude hasta la cabina de mando.
-Tiempo de respuesta del Aventurero:16 minutos- Christine confirmó. En el fondo temía aceptar que tal vez yo debía arriesgarme por aquella persona. Un simple operario de mantenimiento haciéndose el héroe.
Vaya rescate de mierda ¿Quién me ayuda a mí ahora?…
00:06:00
…–Christine, fija el curso a las coordenadas de la señal del SOS- tomé los controles de la nave mientras la IA prefijaba una ruta de navegación. Encendí los motores de ignición y me aseguré de configurar los propulsores al máximo. 16 minutos tal vez sea el tiempo que aquella persona tenga para no salir con vida de esta.
A medida que nos acercábamos al lugar donde provenía la señal de auxilio, pude ver cómo los controles empezaban a presentar fallos menores. La nube electromagnética estaba casi sobre nosotros.
-John, no podemos acercarnos más. Si lo hacemos acabaremos igual que ella- Christine tenía razón. Apagué los motores y estabilicé la nave a una distancia segura.
-Estamos aún demasiado lejos, no puedo hacer nada desde aquí ¡Maldita sea!- pensé en voz alta.
-Christine, intenta contactarla y dile que abordaré su cápsula- ordené a mi compañera. Pude escucharla acatando mi mandato mientras corría nuevamente a la compuerta del hangar. Me coloqué el traje a toda prisa y activé el casco. El panel de la compuerta ya estaba configurado desde mi última salida así que solo presioné el botón y la alarma comenzó a sonar…
00:05:00
… Salí nuevamente al vacío pero esta vez no había sentimiento de calma ni paz.
-John tu ritmo cardíaco- mencionó la máquina.
-¡No es el momento!- dije furioso.
Sostuve con firmeza el arnés de seguridad y accioné los propulsores en dirección a la Fénix-03. A mitad del camino tuve que apagar los propulsores y dejarme llevar por la inercia. Solo tenía oxígeno para 15 minutos y el camino de regreso al Aventurero.
-Aquí John, tripulación del Aventurero ¿Me escuchas Fenix-03?- dije a través del comunicador de mi traje.
-¿John? Dios mío, gracias que alguien pudo escuchar mi mensaje. Soy Lane, única tripulante del Fenix-03- dijo aquella chica entre sollozos. Pude percibir la esperanza en su voz.
-Hola Lane. Me alegra escucharte, voy a acercarme a la cápsula. Voy a necesitar que estés preparada para saltar- le dije intentando mantener la mayor calma posible.
-John, no sé si pueda. Mi traje… Está roto, no aguantará mucho tiempo ahí fuera- dijo Lane.
-No tomará mucho tiempo regresar a mi nave, por favor Lane, hazlo- en el momento en el que dije esas palabras, logré llegar a la compuerta de abordaje del Fénix-03…
00:04:00
…-Escúchame con atención, Lane. Vas a salir y te voy a atar al arnés de seguridad. Nos llevará de regreso a la nave ¿Me entiendes?- la compuerta se abrió lentamente y pude ver a Lane flotando en dirección a mí.
-Entiendo. Ahora por favor, vámonos de acá- dijo ella.
La até fuertemente al arnés y la sujeté. Dimos el salto y utilicé los propulsores del traje para ajustar nuestra dirección.
Lane tomó un suspiro largo y agradeció. Agradeció como nunca lo hizo antes. Ya estábamos cerca de la nave, ya pronto íbamos a llegar a la compuerta del hangar.
-¡JOHN!- gritó Lane. -¡MIRA!…
00:03:00
…La alarma de mi dispositivo de emergencia empezó a volverse loca. Volteé en la dirección que Lane señaló y pude verlo. Una lluvia de meteoritos se dirigía velozmente hacía nuestra dirección.
-¿CHRISTINE, POR QUÉ NO NOS ALERTASTE?- Grité desesperadamente, exigiéndole explicaciones a una máquina. Los fragmentos de roca espacial se acercaban peligrosamente.
-Lo siento, John. Mis sensores están fallando. Hay interferencia electromagnética- dijo ella con la voz serena que le caracterizaba –Deben volver antes de que sea tarde-…
00:02:00
…En ese preciso instante contuve la respiración, cubrí a Lane con mi cuerpo y cerré los ojos. Los meteoritos pasaron como saetas mortales entre nosotros y mi nave a una velocidad increíble. Pude sentir como golpeaban con el fuselaje del Aventurero, pero algo peor había ocurrido. Abrí los ojos y el terror invadió mi cuerpo. Señales de peligro y desesperación recorrieron mi espina en menos de un segundo. Yo lo vi antes que Lane.
El arnés estaba roto. Flotando inerte, como una soga en lo profundo del mar. Nada nos ataba a la nave.
-John- dijo Lane entre llantos –¿No lo lograremos, cierto?
-Lo lograremos, solo no mires atrás y mantén el rumbo- le dije calmadamente.
Comprobé mi sistema de propulsión. Solo quedaba lo suficiente para dejarme 10 minutos de soporte vital y para un salto más. Con esa cantidad de oxígeno jamás llegaríamos ambos a la nave. No podría si quiera impulsarnos 5 metros de distancia. Hice lo necesario.
-Christine, asegúrate que la compuerta esté abierta- dije por última vez a mi fiel compañera.
Tomé el dispositivo propulsor de mi traje y lo conecté al traje de Lane. Ella no entendía qué ocurría y cuando lo hizo ya era muy tarde para actuar. Accioné el propulsor y Lane dio el salto.
-¡JOHN, NO!- gritó la chica con la voz quebrada por el llanto –ambos podemos llegar-…
00:01:00
…-Sabes muy bien que no, Lane. Por favor cuando llegues al Aventurero hazle saber a la Brigada de Avanzada que estás bien- le dije, aceptando mi destino.
La nube electromagnética debió haber llegado al Aventurero en ese momento porque las comunicaciones se cortaron por completo. Estaba flotando en el frío vacío del espacio, aunque pude ver a Lane acercarse cada vez más a la nave hasta que simplemente la perdí de vista. Ahí sentí paz. Al menos pude salvarla.
00:00:30
¿Solo 30 segundos me quedan? El tiempo pasa realmente lento cuando quieres que todo acabe, cuando aceptas lo inevitable y simplemente te dejas arrastrar por la corriente. La falta de oxígeno no me deja pensar con claridad. Me pregunto ¿Cómo llegué aquí? ¿Y por qué no hay ninguna nave cerca para rescatarme? Oh, cierto. Yo soy el rescate, casi lo olvido.
00:00:00
Siento la vida salir de mi cuerpo segundo a segundo, siento mi aliento agotarse, siento como el traje se cierne sobre mí, como me voy asfixiando. Por supuesto, ya no queda oxígeno en él. Supongo que este es mi final. Cierro mis ojos lentamente pero… ¿Qué es eso?
¿Es… es una luz? ¿Estoy muerto ya? Quién diría que todo ocurriría tan rápido.
No, espera, sí es una luz… Pero son los reflectores de una nave. O quizá es el brillo del sol. Mis ojos se cierran, no siento mis extremidades, me rindo, no puedo dar más, solo quiero que todo acabe.
La muerte es como estar en el espacio. Todo es tan real y un segundo después no sientes nada, estás en un vacío oscuro. Sientes paz y al mismo tiempo calma.
Pero ¿alguna vez han soñado que flotan y repentinamente sienten el descenso abrupto de su caída al vacío? ¿Ese preciso momento en el que tocan el suelo y despiertan de un salto? Eso sentí cuando arrancaron mi casco y el aire llenó mis pulmones nuevamente, pude respirar, tomé una bocanada de aire larga y profunda.
Estaba en la bahía de carga de una nave de la brigada de avanzada. Vi a Lane a mi lado y dos oficiales que me socorrían.
-John, el tiempo de respuesta de la brigada de avanzada fue de 43 minutos exactos- dijo Christine.
-Joder, qué puntuales- me dejé caer en el suelo mientras lloraba de felicidad.
Qué puntuales.
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