Licarayén: ¿podrá un fuerte guerrero
arrancar de tus ojos el destello
y nutrir de ese verde todo aquello
que nace aislado de tu amor sincero?;
¿podrá el Volcán Osorno ardiendo entero,
mirar sin tocar el azufre bello
que suave se derrama por tu cuello
como hojas del otoño más severo?
¡Licarayén!: princesa, flor y nieve;
maternal arrullo de grandes fieras,
del corazón y todo su relieve.
¿Quién o qué podrá lograr que lo quieras,
que en un suspiro un palacio se eleve
entre flores blancas y enredaderas?
OPINIONES Y COMENTARIOS