Me quedé dormido hilvanando constelaciones y dejando desatendida mi valiosa labor de vigilancia. Cuando desperté, un caos de estrellas insoportablemente chispeantes invadía el Universo. Después de aquel imperdonable descuido, se me ocurrió que podía ordenar un poco aquello agrupando planetas, fue entonces cuando tuve la gran idea: crear vida en uno de ellos, así podría entretener mi tiempo infinito observando lo que sucedía en él.

No he vuelto a dormir.

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