Tan sólo una joven de belleza natural llevada por un largo camino de la soledad, cansada, angustiada, triste de tanto dolor y sufrimiento sólo pensaba en el día de su muerte, era lo único que deseaba y se decía a si misma una y otra vez: «El mejor día de mi vida, será el día de mi muerte».

Pues era una joven indecisa que no vivía a dicha con su vida tenía todo tanto económicamente como sentimentalmente, pero sentía que le faltaba algo que no podía descifrar, no eran personas, ni amigos, ni familia, ni falta de amor. Había algo que cada día la hacía sentirse más insegura de si misma, pero también despreciaba al mundo con el paso de los días. La joven no salía de su hogar sólo quería estar sola y encerrada en su habitación, se sentía como una muerta viviente que sólo debía vivir una rutina diaria y sin sentido alguno.

La joven estuvo pensativa muchas noches deseando suicidarse, pero no lo hacía por temor al dolor que este le causaría a su familia, así que decidió seguir viviendo sin expectativas ni sueños, tal vez era esto lo que le faltaba, una pizca de objetivos y metas para seguir adelante y disfrutar su vida, sin embargo ella seguía triste y angustiada, no sabía como lograr tal cosa y desperdició toda su vida cegada en su depresión y su mala actitud frente a la vida.

Hoy en día es una anciana arrepentida de no haber hecho las grandes cosas que pudo hacer en su pasado, todo por culpa de su mentalidad tan nefasta.

Y es así como muchos de nosotros pensamos hoy en día sin busca de soluciones ni salidas, sólo vivimos por vivir hasta que llega el día de nuestra muerte, sin haber hecho de nuestra vida un goce, sólo hemos desperdiciado nuestro tiempo sabiendo que podemos hacer y crear desde pequeñas cosas hasta grandes, maravillosos y magníficos elementos.

FIN.

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