Me vine aquí sólo para ver todos los colores del sol.
Así se quedó el cielo después de engullirlo el mar en cuestión de minutos.
Dos de septiembre, nueve y media de la noche, aún es de día. Y acabo de ver una comarca que para el tiempo, el valioso tiempo de su trabaio para ver a la terra despedirse de la luz.
Y es normal. Creo que no vi nunca un espectáculo igual. Y ya llevo bastantes atardeceres. Menos de los que me gustaría, pero hay que trabaiar!
Normal que pensaran que estaba cerca el fin del mundo, y parece, que siguen pensando lo mismo, viendo siempre cuando y cuanto se estira el límite.
Como en las puestas de julio.
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