He pensado en algún día abandonar

En poner la espada contra la pared y mi pensar

Permitir que la fatiga ahogue mi malestar

Comenzar a girar, y que la cuerda se vaya a enredar


Torturado por una calamitosa genialidad

Que sin filtros impone su mezquindad

Cegando a mi querido lazarillo

Atrayendo a un segador distante y particular

Expectante de mi constante irregularidad


Rasgos de un afónico cántico melódico

Inundado por océanos desérticos monocromáticos

Inconsistencias de este flemático retórico

Quizás poco mediático y melancólico; pero aún empático


Aquellos mapaches que me incitaron a soñar

Que luego de provocarlo se muestran como hienas

Y algún que otro acechante y salvaje jaguar

Buscarán mi amistad por la metamorfosis para volar

Chocarán con el rechazo del tiempo y mi reciprocidad


Se amargarán al sentir su futuro oscuro

Al notar como el frijol se pudre en el suelo

En vez de elevarse mágicamente al cielo

Porque eso manifestará un mal augurio


Pero qué mas da lo que vaya a suceder

Sí aún así me pararé a recoger flores

Ignorando las advertencias de mamá

Dando paso al sin rostro del lugar

Y a su insaciable ansia por devorar


Sin duda he sabido escapar contra todo pronóstico

Aturdiendo a mi musa y su amor el cual derrocho

Ya que tristemente no existe aún un corcho

Para la botella que tiene el vacío creador de locos


¡Y ni se mencione la posibilidad del construir!

A estas alturas del partido no me interesa interferir

Serían estocadas que en mí no deseo inferir

Una vez enamorado no se puede dejar de amar

No existe la más mínima razón para quererse alejar


Incluso cuando se impone la desastrosa y confusa desrealización

Tergiversando mi propio entendimiento con los latidos de mi corazón

Ayudando a comprender la complejidad insana en la consciencia del sinrazón

Puedo discernir un difuso y sincero abrazo, similar al de un antiguo mentor


Aprendí a desintegrar el odio que he creado

A desconfiar de los incoherentes milagros

Es demasiado el tiempo que Khrónos ha esperado

Para la aparición de un Aléxandros, ahora rey y desolado

Esta vez dispuesto a envenenar; aún estando intoxicado


Parece ser que son las hojas quienes mueven la brisa

Que son los libros y revistas que sostienen a la repisa

Que la lentitud es quien actualmente desea ir deprisa

No sé si me doy a entender del todo esta vez

Intento arraigar la duda del porqué el mundo es como es


Nahuel A. Pascuzzo

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS