Yo no repito

Yo no repito

Michi Cam

10/10/2018

Sinopsis

Tenerme en la cama es un placer para cualquiera.

Mi nombre es Violetta Velarde, tengo 25 años, baso mi vida en algunas simples reglas y la más importante de todas “Yo nunca repito” me haya gustado o no la noche anterior, jamás volveré, sí, parece cruel, pero si los hombres lo hacen ¿Por qué yo no? Solo me gustas “para un ratito” es literal, solo esa noche y ya; yo no creo vínculos emocionales con mis conquistas y eso los vuelve locos.

Consigo lo que quiero, cuando lo quiero y como lo quiero, pero no se confundan, no soy una cualquiera, ni una interesada y mucho menos me vean como una puta sin paga, porque la realidad es otra.

Atrévete a adentrarte en la vida de una mujer con más pantalones que la mayoría y descubre el porqué de su regla y de su forma de ver a los hombres.

¡Aviso!

Doy por adelantado aviso de algunas peculiaridades de este libro.

Primero que nada, es una novela erótica que contendrá muchas escenas explicitas de sexo.

Segundo, esta NO es una novela romántica, mi querida Violetta no está enamorada ni lo estará en TODO el libro, así que no será un libro empalagoso.

Tercero, aquí no hay macho alfa, si bien coincido en que el hombre debe tener el control en la cama, solo ahí lo tendrá, Violetta no dejara que ningún payaso con las hormonas alborotadas pase sobre ella o quiera decirle como debe vivir su vida.

Si aún quieres leer el libro, bienvenido querido lector, lo que si prometo es capítulos llenos de aventuras (sexo) y dar a conocer a una mujer joven, bella, inteligente y atrevida como es debido, lejos de ser rescatada por un príncipe azul en su caballo blanco, aprendió a valerse por sí misma y sobresalir en lo que se proponga. Mi libro promete una mujer sin la pantalla de humo del amor, donde ella y solo ella es la protagonista.

Capítulo 1
Puedes ser idiota, estúpida y maleducada. Pero mientras seas virgen, serás “buena”
– Jessica Valenti

Despierto en una habitación desconocida. Giro la cabeza a mi derecha y veo los números brillantes del reloj de la mesita de noche. Las seis y media de la madrugada. Me desperezo entre las sábanas para sacudirme los últimos restos de sueño y mi mano izquierda roza un cuerpo cálido. Hay un hombre a mi lado, al cual recuerdo vagamente de anoche. Con la poca luz que se cuela por la ventana, distingo su intenso cabello negro y su piel blanca. La sábana apenas le tapa la entrepierna, así que su abdomen ligeramente marcado queda a mi vista.
En mi cabeza empiezan a aparecer los recuerdos de la pasada velada.

Llegamos al departamento de veinticuatro y en cuanto entramos me estampó en la pared y comenzó a besarme apasionadamente; su lengua bailaba en mi boca y mordía con desespero mi labio inferior. Con sus manos se deslizaba hacia abajo, acariciando mis caderas, nalgas, muslos y luego regresó un poco más arriba, pasó sus dedos por mi muy mojado panti y los frotó en la tela, haciendo que me mojara aún más y soltara un pequeño gemido, el cual silenció con más besos. Levantó una de mis piernas para ponerla en su cadera y tener más acceso a mi vagina. Metió uno de sus deliciosos dedos y lo movió circularmente en mi interior, me libere de su boca para gemir como es debido y el paso rápidamente a mi cuello, besando, mordiendo y lamiendo por completo, yo bajo mi mano de su espalda suavemente y sujetó su miembro ya erecto y listo y masajeo la punta con cuidado, bajó su cremallera y lo saco por completo, el tamaño me decepciona un poco pero igual continuo me cabe todo en la mano, así que masajeo con los dedos y tocó suavemente sus pequeñas pelotas, me da tanta gracia que este paquete venga en miniatura, el gime apenas audible, pero sé que se quiere contener, me mira con los ojos llenos de deseo y me levanta en brazos, me le quedo mirando y le pregunto que si pretende, el me mira con una chispa de traviesa y corre al baño conmigo en sus brazos, es entonces cuando entiendo su plan, va a meterse a la regadera, gracias al cielo me quita primero la ropa porque me hubiera molestado mucho que dejara mojada mi amado vestido, me deja sin nada antes de que termine de reaccionar, este hombre tiene talento ja quien diría que con tal “amiguito” haya pasado por tantas experiencias. Pasamos a la regadera, abre la llave y deja el agua tibia, me vuelve a levantar en brazos y me deja sobre el chorro de agua, sigue jugando en mi entrada, con la boca mordisquea y lame mis pezones que están duros como roca por la excitación que siento en este momento, sus dedos entran y salen de mi vagina, con la otra mano sujeta mis manos hacia arriba, incrementa el ritmo de sus dedos y se inclina; quedando su cara frente a mi parte femenina y sin dejar de dedearme lame y chupa mi clítoris, con tan intensidad que siento que voy estallar, mis piernas empiezan a temblar y parecen gelatinas, sé que estoy cerca, mi cuerpo se siente estallar, él lo nota e incrementa el ritmo, ya no aguanto más y me vengo en sus manos, el saca los dedos chorreando y se los mete en la boca, chupando mis fluidos y eso me excita aún más, levantó su cara con un beso de lengua, a mí no me molesta mi propio sabor, es más, me gusta sobre el semen de cualquiera. Agarré con fuerza su pene y moví hacia arriba y hacia abajo, tocando ocasionalmente su punta, esa cabeza que tanto palpita y se humedece a mi tacto, lo hice venir, me mira con más intensidad que antes y me besa con mucha pasión. Yo por mi parte le abro las piernas para que vuelva a jugar conmigo, él entiende rápido sin necesidad de palabras y mete sus dedos en mi interior, se pone un poco más brusco; lo hace más intenso, doy gracias que me esté sujetando porque desde que me vine, él está cargando todo mi peso. Me levanta las piernas hasta llegar a su cintura, enredo estas a su alrededor y su presente erección queda justo enfrente de mi entrada, umm se desliza delicadamente dentro, y la mueve en círculos despacio, me da pequeñas estocadas, mis gemidos van subiendo conforme el apresura e intensifica los movimientos, estoy cerca, muy cerca cuando lo siento venirse y para en SECO. Me desilusiono un poco pero igual tendré más, así tenga que montarlo; se disculpa y respira agitado, nos salimos del baño y agarro una bata, enredó una toalla en mi cabeza y salimos hacia su habitación, me tomó de la mano y me guía, me muerde una oreja y me susurra que aún no acabamos de jugar, doy gracias en mi mente a eso, pero el solo recibe una sonrisa pícara de mi parte. Llegamos y dejó caer simplemente lo que cubría mi cuerpo, el me acuesta y empieza a morder mis pezones, un vez que estoy lo suficientemente mojada, voltea mi cuerpo hasta dejarme en cuatro, amo esta posición , es tan sexy y se siente tan bien, igual que en el baño entra despacio, pero a diferencia de antes aumente rápidamente el ritmo; con cada estocada gimo más fuerte, se siente tan bien, hay veces que el tamaño lastima en esta posición y más con este ritmo frenético, pero que sea pequeño y delgado hace que lo acepte más rápido y mi cuerpo le da una calurosa bienvenida, él se excita más ante mis gemidos y empuja mi cabeza hacia la cama, ahí la dejo y alzó un poco más las nalgas para que entre un poco más profundo, mi placer está en la cima, me aproximo cada vez más, el aumenta aún más el ritmo y yo grito de placer, se escucha una nalgada y siento un poco de ardor en mi nalga izquierda, esto más que molestarme me pone al cien por cien y sigo gimiendo a todo pulmón, me vengo y se inunda todo mi interior, parece que se relajó un poco y él también se viene, por lo que veo estaba tratando de controlarlo, caigo a la cama de narices, él también se desploma de cansancio, recuperamos aire un rato, cuando me siento un poco más tranquila y el corazón ha bajado de velocidad, todo el control y me subo encima, dejando mi entrada a centímetros de su miembro, empiezo a besarlo, primero en los labios, luego el cuello y por último en el pecho, no tarda mucho en volverse a parar, sonrió con malicia y me siento sobre él sin previo aviso, ni con mucho cuidado; él gime por el encuentro y yo empiezo con mi embestidas, salgo y entro a la mayor velocidad que mis piernas me lo permiten, el agarra mis pezones entre sus manos y los estruja, yo gimo más fuerte y hago un esfuerzo sobrehumano para aumentar la velocidad, sabiendo que es lo más rápido que puedo, él sigue jalando y pellizcando suavemente mis pechos, bajo mi cabeza hasta que está a unos centímetros de la suya y él atrapa mi boca, justo como quería mis gemidos son silenciados por su lengua, mmm mi vagina estalla, mis pezones queman y me matan esos besos llenos de lujuria, todo el placer junto hace que no pueda más y me vengo, llenando de mis líquidos, bueno, nuestros líquidos, porque nos venimos al mismo tiempo. Caigo a su lado hiperventilando donde mis pobres pulmones lloran por un poco más de aire, los ojos me pesan y poco a poco me quedo dormida.

Mi celular suena, sacándome de mi estado adormilada, me terminó de despertar, lo agarro y veo que es un mensaje de Miranda.
Ups olvide algo importante, mi amiga va a matarme.

Capítulo 2

«La libertad está en ser dueños de nuestra propia vida.»
– Platón.

Me visto lo más rápido que puedo y salgo corriendo del departamento de veinticuatro, había olvidado que estaba en la cuarta planta, por suerte hay un asesor que obviamente voy a usar, con mis actuales zapatos me mataría de bajar las escaleras de 4 pisos, entró rápidamente, presiono el botón que indica planta baja y las puertas se cierran, el interior del asesor están grandes espejos, los tres lados y el techo, observo mi cabello y es en verdad un desastre, con los dedos me trato de desenmarañar un poco los nudos que tengo, el maquillaje está un poco corrido, busco en mi bolsita una toallita húmeda para limpiarme, por último aliso mi vestido; es sin mangas con la espalda un poco abierta, pegado de enfrente y un poco volado de abajo, este me llega a medio muslo; es color lila, todos mis vestidos para “mis noches intensas” son de colores parecidos, lila, morado, magenta, violeta. Mientras que la mayoría de las chicas usan vestidos color rojo o amarillo, yo uso tonalidades moradas incluso prefiero usar un vino que colores como rojo, amarillo o naranja, siento que no le favorecen a mi color de piel.
Salgo del ascensor y caminó hacia mi auto que está justo en la entrada, es justo por eso que siempre voy en “mi” carro, nunca en el de ellos, si no ¿Cómo me voy a la mañana siguiente? Yo suelo irme incluso de que despierten, las veces que me he quedado dormida y ellos se han levantado antes ha sido catastrófico, ¡uno incluso me preparo el desayuno! Fue tan incomodo decirle que NO éramos novios, pensó que no me había gustado estar en la cama con él y me pidió otra oportunidad, aunque la verdad número trece no estaba nada mal y se sabe mover muy bien, yo no quería ni quiero nada con él. A los chicos se les hace muy difícil el concepto de “solo por diversión” “sin compromisos” saliendo de la boca de una mujer, cuando se les pasa la tristeza y/o frustración viene la ira, el enojo, ese ogro verde que vive en cada uno de nosotros y ahí justo en ese momento empiezan los insultos “puta” “fácil” “zorra” “golfa” etc.
Es tan gracioso dejar a esos pobres chicos con la boca abierta y con la humillación en su rostros, sin entender como fácilmente cambió el panorama.
Conduzco pendiente de mi maquillaje y del volante, no quiero chocar, pero se me hizo tarde, tenía que estar a las siete en casa de Miranda para acompañarla a Culiacán por su vestido de novia, fuimos a Mochis, Guasave, Guamúchil y nada, no encontró nada, mi querida amiga es más que quisquillosa y tratándose de su boda aún más, mi última esperanza es ir a Culiacán y que encuentre el “vestido de sus sueños” o si no querrá ir a la ciudad de México; odio ir, todo está tan lleno siempre, perderse es muy fácil, sobre todo para dos mujeres despistadas que solo han visitado ese sitio un par de veces y una vez fue en un concurso escolar. Llego a las siete y veinte a su casa y ella está parada afuera con los brazos cruzados y por su cara se que esta furiosa.
¡Oh no, esto es malo!
Ella me mira de arriba hacia abajo y su enojo sube, con su voz chillona dice
– ¡Aun traes la ropa de ayer! ¡Por Dios Violetta, tu cabello parece un nido de pájaros y tu vestido está tan arrugado que parece que lo ha masticado un burro! ¿cuándo se supone que madurez? – Sonrió con picardía, mi amiga me conoce bien
– Ya nena, no te enojes, se me pasó el tiempo, pensé que me despertaba más temprano, anda, sube al auto; te compro un café y una dona de chocolate como disculpa ¿Qué dices Mira? – Yo conozco la debilidad de mi amiga, el café y el chocolate la hacen enloquecer…
– Quizás después de pasar por Laura, ya le hable, esta lista, ya esperándonos – Me dice con tono de reproche, oh genial, ahora tendré que comprar doble disculpa, había olvidado que Laura esta vez si irá con nosotros.

Capítulo 3

“Necesito de alguien, que venga a luchar a mi lado sin ser llamado. Alguien lo suficientemente amigo, cómo para decirme las verdades que no quiero oír, aún sabiendo que puedo irritarme. Por eso, en este mundo de indiferentes, necesito de alguien que crea en esa cosa misteriosa, desacreditada y casi imposible: ¡ LA AMISTAD !”
― Charles Chaplin

Aunque me vuelva loca, adoro a esta chica, me encanta cuando se enoja, he de decir que prefiero observar cuando es con alguien más; es tan divertido, sus ojos se salen de órbita, aprieta la boca, cruza los brazos y grita tan agudo que parecen chillidos; simplemente me encanta.
Va sentada en el asiento del copiloto, solo parlotea de cómo será su boda, ella y sus miles de planes, yo solo sé que será dentro de seis meses, quiero a mi amiga, pero su forma de ser tan melosa a veces me empalaga.
Casi llego a casa de Laura, espero tenga algo interesante que contarme, que no sea sobre, ya saben “bodas” “amor de su vida” y bobadas así, esos temas son demasiado dulces para mi gusto. Laura está afuera de su casa, con una pequeña maleta a sus pies, entretenida en el celular, no se da cuenta de que ya hemos llegado, le tocó el claxon y voltea enojada, ve mi carro y sonríe, solo a mí me deja hacer eso.
Recuerdo que hace unos meses un chico le tocó el claxon para que saliera y efectivamente salió, pero le dio tal cachetada que quedó su mano pintada en el rostro del chico, obviamente ya no salieron a ningún lado.
Entra al auto, trae un vestido verde chillante de esos “chingame la vista” de tirantes, volado e igual que a mi le llega a medio muslo, con el cuerpo de Laura queda perfecto, mi amiga tiene una buena figura, es copa b, pero tiene buen trasero y unas piernas muy femeninas aparte de una cintura de caricatura, no está muy voluminosa, pero sabe lucir muy bien sus atributos, parece una pequeña muñeca. Mientras que Miranda tiene mucho pecho es copa “c” y apenas le queda, casi se brinca a la “d”, tiene caderas grandes y muy bonita cara, pero siempre esconde todo, su vestido es demasiado suelto y largo le quedó como dos manos debajo de la rodilla, parece un costal de papas, es muy “santa” pero es un encanto.
– ¡Hola Bebes! ¿A dónde dijeron que íbamos? – Dice Laura con su usual tono despreocupado, Miranda se le queda viendo como diciendo ¡¿es enserio?!, luego voltea su mirada hacia mí, y sé que debo intervenir o la querrá ahorcar, la verdad es que ni a Laura ni a mí nos hace mucha ilusión su matrimonio, ese hombre no me agrada, David es tan aburrido y tradicionalista.
– Primero iremos por café y donas, luego nos vamos a Culiacán, Miranda quiere comprar su vestido– Digo calmada, no quiero que empiecen a pelear y me dejen a mí en medio.
– ¿No habías comprado ya tu vestido? Tenía en entendido que han estado yendo y viniendo a las ciudades cercanas buscando el dichoso vestido, creía que ya habías encontrado alguno decente– Dice Laura como si nada, esta chica no tiene filtros y le ha dado a Mira en el punto sensible, esto es malo…
– ¡¿Decente?! ¡Tú vestido de bodas no debe ser “decente” debe ser perfecto, no es cualquier vestido es el “vestido” es el día más importante de una mujer! ¿Pero cómo podrías saber tú eso? No haces más que saltar de cama en cama como una cualquiera, no respetas lo que es una relación, te tiras a quien se te ponga enfrente, me extraña que no hayas revolcado con David – Exclama Miranda, ya está enojada y ha hablado de más, se dé ante mano que esto no terminará bien para ninguna.
– Creo que he oído mal, ha hablado la mojigata, perdón nena, pero prefiero pecar de puta que de santa, me gusta divertirme y en cuanto a David, no he tenido la desgracia, si no puede complacerte a ti, menos a mí, yo sí tengo experiencia, se hacer muchas cosas para que gocemos los dos y no solo abro las piernas para que me den de misionero. – Aunque Laura no le esté gritando sé que está enojada.
– Ya basta! Por favor, son amigas, no pueden estarse peleando así, ya hemos llegado al café, bajemos, tomamos algo, nos calmamos y hablamos de esto un poco más tranquilas– Digo lo mas madura que puedo, la verdad es que no soy muy tranquila, soy más vale madre, pero, no pueden seguir así o no se hablaran por semanas y yo tendré que escuchar ambas versiones como si no hubiese estado presente.
– ¿Saben qué? Yo me voy, iré SOLA a comprar mi vestido, no necesito su opinión– Declara Miranda bastante molesta y sale del auto, podría haberla detenido, pero necesita estar sola y extrañarnos un poco, de repente actúa como una niña malcriada y debe aprender a tratar a sus amistades.
– ¿A dónde nos vamos? Mi querida puti-amiga– dice Laura con picardía
Efectivamente terminamos yendo a un bar
Pedimos un par de margaritas, luego unos shots de tequila, terminamos yendo de compras por que le dije que ese vestido lo traía desde ayer, ella por su parte traía su maleta, porque pensaba quedarse un par de días en Culiacán, me compre uno color lavanda y un par de pijamas y ropa cómoda.
Ella durante todo el camino me contaba que estuvo con un tipo llamado Roberto, estuvieron 2 días seguidos, no salieron del departamento, la verdad es que yo no aguanto mucho la compañía masculina.
Volvimos al bar y para mi sorpresa, se nos insinuaron un par de tipos, a los que ambas rechazamos, me gusta que Laura sea tan selectiva como yo.

Capítulo 4

“Las mujeres tenemos el control de todo, porque aunque un hombre gobierne al mundo, siempre tendrá a una mujer que lo domine a él.”
Michelle Camacho

Cuando estoy con Laura siento que las horas son minutos, todo es diversión, ella es más afín a mí; pero sí echo de menos a Mira, es como la pequeña conciencia que nos dice cuándo parar.
Han pasado cinco horas para el reloj, para mí, solo cinco minutos.
Unos tipos guapos vienen a nosotras, uno moreno y otro güero, son un contraste el uno con el otro, mientras el moreno se decanta por Laura, su amigo cabello rubio viene por mí, este tipo quiere ligarme.
– Hola belleza – dice el tipejo con voz sensual…
– Hola, ¿Te conozco o solo eres así de confianzudo? – a mí no me agarran así de fácil, hasta cree…
– Jaja que directa nena, pues soy bastante elocuente así que hablar por primera vez con alguien, no me resulta un problema, aparte con ese vestido que te cargas y ese cuerpo, yo me supongo que no soy el primero en hablarte esta noche. – Touché amigo, pero igual no cederé, me gusta hacerlos sufrir, aparte no sé si será “chico Veinticinco” o simplemente un iluso que cree poder ligarme.
– Tienes razón, no eres el primero en intentarlo, pero si otros fracasaron ¿Qué te hace pensar que tú serás diferente? Digo, no es como que seas la gran maravilla o yo esté desesperada por atención. – Digo con mi voz fría y remato moviendo suavemente mi cabello.
Pensé que con ese comentario se daría por vencido, pero se acerca a mí oído y susurra
– La diferencia es que si me das la oportunidad, te probaré que no soy cualquiera, no te arrepentirás preciosa, te doy mi palabra. – este chico tiene labia, debo admitirlo, es tentador, casi estoy por ceder cuando interviene una voz femenina
– ¡Vilu! – Grita mi amiga, ya está en brazos del otro tipo, ella no demoró mucho, aunque parece que no está muy borracha y aún tiene voluntad propia– Bebé, este bombón llamado Dan me llevara al Hotel donde se hospeda Apple-in por si me necesitas, que espero que no; porque pienso divertirme– dice bastante animada, ella es así, siempre sonriente, se divierte sin más, veo cómo se va con Dan, mañana pasare por ella como a las once, por que duerme con un oso cuando tiene acción.
– Yo también me hospedo en ese hotel, un habitación más que Dan, por si gustas acompañarme; si no quieres nada, lo entiendo pero déjame invitarte una copa y quizás si soportas un poco más mi compañía, una cena, son bueno cocinando. – dice el rubio,haciendo que recuerde su existencia.
Tengo un poco de hambre así que aceptó de mala gana, porque no sé dónde habrá comida decente en esta ciudad, casi no vengo así que me norteo mucho.
Vamos como siempre en mi coche, aunque él reniegue, yo siempre voy en mi carro, camino al hotel que son como mucho cinco minutos se la pasa hablando;me dice que se llama Oscar, que viene por negocios pero que no es de aquí, estudió derecho y bla bla bla algunos datos más que tampoco me interesan; yo le digo mi nombre y que no necesita saber nada más…
Lo se soy muy directa, pero odio que me interroguen, me lo cogeré, si me dan ganas y desapareceré de su vida, punto final.
Llegamos al dichoso hotel y doy gracias al cielo, porque ya me tiene harta de tanta platica ¿No piensa callarse?
Oscar es realmente bueno cocinando, ya se, ya se, que cliché, pero en mi vida había probado una pasta al pesto tan deliciosa, es más creo que cocina diez veces mejor que yo, no es que cocine mal, pero es una tarea que no disfruto mucho, creo que no es lo mío ser ama de casa.
La cena transcurre tranquilamente, pusó música clásica de fondo y mantuvo una conversación coherente conmigo, hablamos de música, de economía y demás temas.
Ya he terminado mi cena, él como todo caballero levantó mi plato y lo llevo al fregadero; me ha gustado mucho su apartamento, es bastante práctico y me ha dicho que cómo viene muy seguido por negocios, lo ha rentado permanentemente y está disponible todo el año.
Seguimos charlando en la mesa y empiezo a sentir como sube la mano por mi muslo desnudo.
– Sé que dije que no te haría nada hasta tener el “sí” de tu parte, pero no aguanto más, por favor Violetta, dame la oportunidad y te probare que valgo la pena – es delicioso sentir su suave y tibia mano recorrer mi muslo y rozar mi entrepierna, la verdad es que no tengo nada que perder, así que abro más para que tenga mejor acceso, él se percata de eso y frota más fuerte sobre mis diminutas bragas blancas, mientras que con su boca captura la mía, gimo de excitación en su boca y me corresponde con otro sonido, sus dedos deciden meterse un poco más a fondo, mi entrada lubricada los recibe muy bien, tira de mi silla para estar más cómodos, saca sus dedos y los lame uno por uno – Sabes delicioso cariño – dice con el tono más sensual que puedes imaginar, hace que estalle un poco más y cambiando de roles lo pongo sobre la silla y me subo encima de él, su miembro ya hace presencia pues me presiona mi entrada, sus labios saben aún a pasta, y su lengua está fresca y aún conserva el sabor a vino tinto, mis brazos están alrededor su cuello, muevo un pocos mis caderas para excitarlo más y lo consigo, pues se levanta teniéndome aun sujetada de su cintura y pone mi trasero sobre la mesa, sube mi vestido, en un tirón se deshace de mis bragas y abrí hasta donde pude mis piernas, sin pensarlo dos veces su lengua entra a mi interior y lame todo en su interior, con su dedo índice masajea mi clítoris y eso me hace gemir cada vez más y más fuerte, luego intercambian lugares; me muerde suavemente el clítoris y con sus dedos juega en mi interior, siento tirones en mi estómago, el placer está siendo cada vez mayor, pero en eso PARA – ¡¿POR QUÉ TE DETIENES?!– Pregunto obviamente molesta, pero a este tipo que le pasa… – Perdón nena pero no pienso seguir hasta deshacerme de ese vestido, quiero verte totalmente desnuda y esto – dice tocando mi vestido – no es más que un impedimento– dice con una sonrisa pícara en los ojos, yo levanto mis brazos, indicando que sí quiere quitarlo, que lo haga, no es como que fuera a negarme, a estas alturas sería bastante extraño, retira mi vestido con rapidez pero al mismo tiempo con cuidado, baja también mi sostén y lame con desespero mis pechos, mordiendo suavemente mi pezón hasta ponerlo totalmente duro, cuando está totalmente listo, se pasa con el siguiente, sus dedos vuelven a penetrarme con intensidad. Yo bajo mi mano y entró entre el pantalón y su bóxer, masajeo suavemente su cabeza, siguiendo su ejemplo de “la ropa estorba” bajo su pantalón al mismo tiempo que su bóxer y continuó dando un suave masaje su cabeza tocando la punta con cuidado, el deja escapar unas gotas de preseminal, bajo un poco más y empiezo a subir y bajar su miembro– Ya no aguanto más– dice y su cara esta roja, me suelta por un instante y busca el condón en su pantalón, termina de despojarse del mismo y rápidamente se pone el preservativo, sin más juegos entra en mí y siento como me llena el interior, número veinticinco tiene un miembro bastante grande, por lo que me quejo cuando entra y le hago ademanes para que vaya un poco más despacio – ¿Aún no estás lo suficientemente mojada preciosa?– pregunta con sarcasmo– Sí, pero me lastimas un poco, ve lento hasta que yo me acostumbre al tamaño– digo un poco seca, no quiero subirle los ánimos diciéndole que la tiene muy grande y me está lastimando, no me gusta dar halagos y menos en estas situaciones. Aun así veo que sonríe como tonto y baja su ritmo, entra y sale despacio, tira de mi cabeza un poco para alcanzar mis labios y seguirnos besando; pasados unos minutos –Ya– digo más como un suspiro que como palabra, él inmediatamente incrementa el ritmo y mis gemidos con él, me dejo caer sobre la mesa y el levanta mis piernas y las coloca sobre sus hombros, entra y sale tan delicioso que es como tocar el cielo, mi vista esta nublada y me duele la garganta de pegar tanto grito, pero no puedo evitarlo, es delicioso y un poco doloroso, es de esos dolores ricos, la verdad es que esos dieciocho centímetros. Siempre me van a lastimar, es muy difícil que me acostumbre a semejante tamaño, no me malentiendan, es muy placentero que este “grande” pero siempre lastiman, no sabría escoger entre un hombre con pene “pequeño” y que se sepa mover o un hombre con uno “grande”.
Veinticinco vuelve a mover mis piernas, las deja abiertas y con las manos sujeta mis tobillos en el aire, y entra más profundo, acelera aún más sus estocadas, y siento como se viene dentro del condón, yo por mi parte aun no llego, así que espero que se cambie de preservativo, ya con el nuevo y un par de tragos al vaso de agua que tenía en la barrita, vuelve con energías renovadas, veo como por su frente caen un par de gotas de sudor, se limpia con el brazo y continúa con su misión, solo que quiero cambiar la pose, porque mi espalda me pide tregua, así que me paro, pongo las manos sobre la mesa, abro las piernas y alzó mi trasero, siento una suave nalgada y me éxito más, se hunde rápidamente en mi interior y va a un ritmo exorbitante – ¡oh sí! Así, justo ahí– digo entre gemidos, eso hace que veinticinco se vuelva loco y me da de manera descomunal, lo cual agradezco porque acelera mi orgasmo, me vengo sin más, y ahí vienen las piernas de gelatina, lo bueno es que estaba apoyada en la mesa.

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