Lo siento por alimentar escalofríos
Por si alguna vez te he asfixiado
Sé que he inyectado mis desvíos
Drogando, enloquecido por mi pasado
Perdón por pendular mis sentimientos
Permitirme amar el sombrío lado
He atravesado los pilares de cemento
Y me transformé en todo un desolado
Traicioné el más sincero confiar
Por miedo a la traición también
Dejé que me enrede mi pensar
Arrastrando a quien me quiso ayer
El vacío va alcanzando lo más lejano
Como las ondas de un canto desgarrado
Que sin alguna existencia que las frene
Quizás no obtenga el eco como resultado
Es que no lo quiero abandonar
Por él es que yo pude sobrevivir
Hablo de este inmenso odiar
Pues es quien me crió a mí
Vuelven esas noches de escribir
Esas tormentas de frenesí
Esa oscuridad que al venir
Utilizo para todo avance revertir
Yo existí, resistí, desistí y me rendí
Me animé, esforcé, superé y lo logré
Me exigí, escupí, desmentí y me perdí
Me cansé, compliqué, trastorné. Y al final; me alejé.
¿Qué hacer? Si mi inquietud mental provoca tempestad
Un narciso que cree embellecer al marchitar
No logro ser la brisa que a molinos mueva con suavidad
Más bien los arranco de su lugar como catastrófico vendaval
No puedo ser el conocimiento que te vaya a enseñar
Ni el alimento que a tu estomago haga dejar de rogar
No puedo ser la adrenalina que te haga temblar
Ni la sonrisa contagiosa que te aleje del malestar
Sé que todo lo que plasmo realmente está mal
Pero simplemente no lo quiero buscar controlar
No quiero intentarlo ni que quieran intentar
Perdón por ser ese agujero que todo arrastra a un desconocido lugar
Nahuel A. Pascuzzo
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