Efímero, fugaz y torpe, alimentado con pequeñas migajas que vamos dejando para que el otro siga el rastro y como la utopía que avanza a medida que damos un paso, ella corre dos más para nunca ser alcanzada.

Una pequeña luz en tus ojos ilumina mi vida y un melancolia nos envuelve bajo la oscura noche en que vivimos, desde la vez en que dijiste adiós sin preguntarme.

No queda más que caminar de prisa, sin mirar atrás para no causar daño irresponsablemente, se acerca la lluvia de culpas y un suspiro disimulado para que no se note lo innegable, te quiero y no te olvido, así será por siempre.

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