En tus ojos veo el tiempo de la dulzura.

Parece locura, pero es armonía de nuestros caminos;

uno donde el destino nos encuentra.

Entre dragones y nubes volamos al infinito.

Algún día no estaré,

pero estarán mis ojos en el tuyo:

un fragmento de mi alma incrustado en tu ser.

Aunque no los veas claro por la niebla de tristeza,

el viento del tiempo y del amor sanarán lo herido.

Tus ojos, como los míos, navegan en formas danzarinas.

Recorre el mundo, porque es lo que yo veré.

Recorre por mí,

y deja que yo experimente los sabores y albores de la civilización.

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