Y si me quedo cerca de tu mejilla y te susurro al oído las lágrimas de amor intenso;

y si me encierro en la memoria de uno de tantos idilio, solo de deseando un bucle de ese instante en donde te estremecías entre mis brazos;

y si solo me vuelvo aire y te llego en la primera hora del amanecer, solo para pasar entre las raises de tu pelo;

y si solo me levanto una vez cada eternidad para sentir el sabor de tus labios, el olor de tu cuerpo o la suavidad de tu piel;

y si solo me quedo en silencio para ser espectador de tu día y, en una nota sublime de alegría, pensar que eres mía;

y si, en vez de luz eléctrica, encendemos velas infinitas que alumbre mi llegada para nunca más huir;

solo por pensar en escapar de mi mente, del dolor de no tenerte, tomo el primer bus hacia tu alma para guardarme en los bancos de tus neuronas;

y, en un acto de valentía, entregar el soplo vital de mis heridas;

y presenciar la felicidad de tu y las esdrújulas de tu sonrisa;

y si la calma de tu sueño en plena madrugada…

[…]

Amarte y no tenerte es como pintar el sonido de una lágrima al caer.

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