Es un pecado que se llevó a la tumba, lamentable para algunos y de buena suerte para otros. Sin embargo, aquella situación fue graciosa cierto tiempo. En fin, ¿qué podemos hacer al respecto? Las cartas ya fueron lanzadas y los dados ya dieron la suma de la condena.
¿Cómo fue? Me gustaría recordar con lujo de detalles y con todos los personajes que estaban implicados, pero los estigmas de esta época nos llevan, a ustedes y a mí, a guardar ciertos reparos; solo una palabra: venganza.
– Bueno, siempre se ha dicho que una persona no se puede beneficiar sin perjudicar a otra, y entiendo bien a lo que se refiere. Creo que hacernos los tontos a estas alturas del partido sería como decir que nunca hemos mentido. La venganza como respuesta es como lanzar el universo entero a una pregunta.
Un segundo, no entiendo nada de lo que se está hablando aquí. No entiendo y me estoy esforzando por entender, porque como ustedes verán, yo me encuentro al otro extremo del problema, si problema se puede llamar a toda esta circunstancia. Yo sé que su cuerpo es un templo sagrado y que toda profanación propia o causada por un externo está vista como un pecado, pero no considero que sea pecado que se haya dejado amar por alguien que dijo que la amaba; es un cuento natural, es el ciclo de la vida emocional y el desencanto siempre descansa en algún punto. Cada uno es responsable de manejar sus emociones y no dejarse dominar por ellas, ella se dejó dominar por ellas, eso es todo.
El diablo… si yo fuera el diablo, estaría cansado de que me hagan acreedor de las pasiones humanas, de sus satisfacciones y sus refrenos, especialmente porque la maldad nace en el refreno. El monstruo nace cuando le dicen «NO», y ese «no» vestido con miedo da lugar a este tipo de situaciones.
– Ya basta. No entiendo por qué todo esto tiene que ser disfrazado de esta forma; es tan fácil decir que el cura embarazó a la novicia que le dejaron a cargo y que ella, aturdida por el miedo, se ahorcó. Esta atrocidad ya no es tan atrocidad en este tiempo; es más, ya ni siquiera deberían disfrazar esto, porque la iglesia ya no tiene ninguna reputación por cuidar. Si queremos referir la satisfacción sexual como inventos propios de los aquelarres en medio de los bosques, quiero que me permitan refrescarles la memoria: en la iglesia nacieron las principales prácticas sexuales exóticas de hoy, el gran beso y cualquier otro que lo hayan hecho con sus amantes.
Con lo fácil que hubiera sido que la monja renunciara a ser monja, hubiera tenido al bebé y a ese tipejo llamado cura le hubiera ido bien como padre, pero padre de verdad, no padre de la hipocresía.
…
Sigo si entender, qué tiene que ver la venganza en esto como respuesta.
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– Es fácil, ella quería vengarse de él por lo que le había hecho, no lo hizo porque tuviera miedo de ser madre. Lo hizo para que él tuviera cargo de consciencia. Él no hizo mucho en realidad, solo sucumbir a las necesidades humanas.
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