La niña que aún habita en mí.

La niña que aún habita en mí.

pausol_12

31/10/2026

Cansada y agotada, se siente ella.

El tiempo ha ido volando. En un abrir y cerrar de ojos han pasado 16 años. Se siente aún una niña, atrapada en el cuerpo de una adulta, con responsabilidades, obligaciones y demasiadas preocupaciones para alguien que, en el fondo, todavía está intentando descubrir quién es.

¿En qué momento pasó todo esto? ¿En qué momento dejamos de tener tanto tiempo y empezamos a vivir corriendo detrás de él? ¿Cuándo fue que los días comenzaron a llenarse de pendientes, las noches de pensamientos y los sueños de un montón de preguntas sin respuesta?

A veces quisiera detenerlo todo. Volver por un instante a aquellos días en los que el futuro parecía lejano, cuando las preocupaciones eran pequeñas y la vida no exigía tantas respuestas. Cuando bastaba con imaginar lo que algún día seríamos, sin tener que cargar todavía con el peso de convertirnos en ello.

Y aquí está, tantos años después, intentando hacer las cosas bien, intentando cumplir, resolver, avanzar, sostenerlo todo. Aparentando tener el control, aunque muchas veces ni siquiera sabe hacia dónde va.

¿Y después de todo esto, hay algo más? ¿Qué sigue? ¿Cuántos años más pasarán antes de volver a preguntarse lo mismo? ¿Será que esto es crecer? ¿Aprender a vivir con el cansancio, acostumbrarse a las responsabilidades y guardar en algún rincón esa parte de una misma que todavía quiere salir a jugar, equivocarse, soñar y sentirse libre?

Quizás lo más extraño de hacerse adulta es descubrir que nadie te prepara para ello. Que puedes cumplir años, pagar cuentas, tomar decisiones importantes y hacerte cargo de tantas cosas, pero aun así sentirte pequeña por dentro. Que hay días en los que solo quisieras que alguien te dijera que todo va a estar bien, que no tienes que resolverlo todo hoy, que también tienes derecho a detenerte. Y quizá eso es lo que más necesita ahora: detenerse. Respirar. Escucharse. Recordar que antes de todas las responsabilidades, de todos los títulos y de todas las expectativas, también existe ella.

Esa niña que todavía vive ahí, que tiene sueños pendientes, preguntas sin resolver y ganas de descubrir qué hay más allá de esta rutina.

Porque, después de todo, no puede ser que la vida se trate solamente de sobrevivir a los días.

Tiene que haber algo más.

¿Verdad?

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