¿Habrá una época ideal para el profundo sueño?
¿Qué será mejor que el diáfano cielo de octubre,
con la luna y estrellas sobre el enjuto rostro?
¡Oh, Luna! Sé testigo de mi último desvelo,
del murmullo de la hojarasca en el suave viento,
del grave susurro de mi postrero secreto,
habla de los que insomnes vi dormir en otoño,
pero no de los horrores de la cruenta guerra.
Cuenta de las manos hábiles que te formaron,
Del pasado remoto, del cosmos sin nosotros,
De mi amor por Keymmy, de su hipnótica sonrisa.
Dime todos tus secretos, jamás los contaré,
me iré solo con ellos, mientras el mundo duerme.
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