Caminemos, caminemos lento y caminemos entre sábanas o ropas desgastadas. Caminemos hasta la esquina más lejana de tu espalda, o hasta el lunar más lejano desde tus labios. Caminemos descalzos en la playa o en la costas de tus nalgas. Caminemos de la mano o del brazo, arrullados, sudados. Caminemos de noche o en la mañana, o hagamos el amor de madrugada. Solo caminemos.
Andemos entre nudillos y besos de pellizcos. Caminemos entre manzanillas y café, o entre granos y consomé. Caminemos como antes o como mañana; si gustas, delante y yo detrás, viendo tus curvas y tus piernas pronunciadas modelar la sombra que te engalana.
Y justo antes de detenerte, dame un beso en la frente y déjame descansar en tu regazo para respirar, descansar y volver a caminar.
Solo camina.
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