Reina lírica, poesía:
-¿Quieres ir a una aventura?
Vamos juntos a pasear, espero no sea una locura…
Esa fue aquella invitación que me bañaría de ternura
y esa es la razón de contarles esta infidencia con mesura:
En época estival me arranqué.
Hui con mi mejor compañía: la poesía.
Nos fuimos de breves vacaciones a rincones de sensacional geografía.
No quería saber de trabajo, de amigos ni familia.
Preferí estar sólo con ella para disfrutarla, sentirla cerca con mi intimidad
y poder así, comunicarme plenamente con ella.
Me habló con versos dulces en los momentos de agrado
y también lo hizo con palabras duras en instantes.
Fue auténtica. Mi cuerpo se bronceo con las más increíbles metáforas jamás escuchadas.
Mis ojos vieron las más hermosas caligrafías doradas de los versos nunca sentidos.
Muchas veces me susurró al oído como entregándose en una exquisita melodía.
¡Qué bello se percibía todo lo que veía junto a mí!;
era un aura de colores que ni las más perfectas palabras podrían, con propiedad, describirlo todo …
Usando un lenguaje aproximado podría decir que se veían …
los árboles azul piedra, el mar violeta, el aire anaranjado,
el agua verde turquesa y el cielo degradado de suaves tonalidades morados…
ni hablar de la fauna, toda una fantasía: aves de plumajes rosadas,
ciervos de azul aterciopelados, zorros vestidos de peluche calipso nacarado
y otros mamíferos con pieles en bermellón dorados…
Muchas veces no fueron necesario las palabras,
sólo bastó utilizar mejor los otros sentidos…
Regresamos a medianoche, ninguna persona nos vio sólo la luna iluminada desde bien alto nos miró.
Para hacernos sentir tranquilos nos hizo un ojo y se sonrió jurando guardar el secreto,
al menos en mi alma se oyó.
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