
Rojo el latido que se expande incesante al contemplar la luz de tu rostro encendido, pleno de brillos y de colores.
Intenso el río de vida que corre entre abrazos y caricias, con el sonido de mil campanas anunciando nuestros amores.
Una ráfaga de luz plateada nos inunda de dicha, mientras al unísono palpitan las almas y los corazones.
Conexión eterna en este vasto universo de chispas divinas, de nuevas energías y de mágicos horizontes.
Francisco Gallardo Perogil
OPINIONES Y COMENTARIOS