Y se enfrenta la bandurria con el acordeón
sangre y tripas salpicando el cielo naranja
todo el París bajo las rocas negras
es un duelo generacional
donde las lágrimas bailan
buscando encontrar algún ritmo
no se espera nada
salvo muerte
salvo saliva y abucheos
untarles calma
aún cuando las cuerdas y teclas huelan a azufre
pero pausar aquel pleito
derrocaría al sapo gordo
que se sienta atrás mío
¿qué seríamos sin tal amado ser?
quizás las moscas
o las arañas
cortarían la música
¿tenemos que explicar cómo?
sería mejor experimentarlo
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